Entre los primeros y más documentados síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) se encuentra la aversión de un niño a la interacción con los demás. Específicamente, parecen desinteresados ​​en actividades sociales y estímulos que normalmente atraerían la atención de un niño pequeño, como ver a otros niños jugar, cantar o bailar.

Estas diferencias tempranas en el comportamiento pueden tener implicaciones a largo plazo para el desarrollo del cerebro, debido a que los niños pequeños con poco interés en los estímulos sociales recibirán menos aportes sociales que otros niños, lo que hará aún más difícil para el cerebro desarrollar los circuitos necesarios para apoyar las habilidades sociales.

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Mirando formas geométricas

Pero incluso entre los niños con TEA, hay grandes discrepancias en el interés de los niños en el mundo social. Para abordar estas diferencias, investigadores de la Universidad de California en San Diego, realizaron un estudio que combinó un novedoso programa de seguimiento de la visión con imágenes cerebrales.

Las imágenes de resonancia magnética revelaron que los niños que preferían mirar las formas geométricas mostraban diferentes patrones de actividad cerebral.

Una manera de medir estas diferencias es rastrear los movimientos de los ojos, por lo que el equipo presentó a un total de 195 niños de 12 a 48 meses, con y sin TEA, imágenes de formas geométricas de colores en movimiento junto a videos de niños bailando.

La mayoría de los niños pequeños, incluyendo la mayoría de los que fueron diagnosticados con TEA, pasaban más tiempo mirando a los niños que las formas. Pero aproximadamente el 20 por ciento de los niños pequeños con TEA pasaban la mayor parte del tiempo mirando las coloridas formas geométricas en movimiento.

Los investigadores encontraron que los niños con TEA que ignoraron los estímulos sociales y prefirieron mirar las imágenes geométricas tenían síntomas sociales más severos y niveles más bajos de actividad cerebral que conectaban las redes cerebrales de atención social y visual.

Imágenes cerebrales

Para averiguar por qué, el equipo de investigación examinó la actividad cerebral de los niños mientras dormían. Durante el sueño, o cuando está en reposo, el cerebro muestra patrones de actividad estereotipados. Los grupos de regiones cerebrales que trabajan juntos, como los que participan en la visión, se sincronizan.

Entre los primeros y más documentados síntomas del trastorno del espectro autista se encuentra la aversión de un niño a la interacción con los demás.

Las imágenes de resonancia magnética que detallan la interconectividad entre diferentes circuitos cerebrales revelaron que los niños que preferían mirar las formas geométricas mostraban diferentes patrones de actividad cerebral mientras dormían, en comparación con otros niños.

En estos niños, las redes cerebrales involucradas en habilidades sociales eran menos propensas a coordinar su actividad con las redes que apoyan la visión y la atención.

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Estos resultados sugieren que puede haber múltiples subtipos de TEA, con síntomas diferentes que resultan de diferentes patrones de actividad cerebral.

En la actualidad, todos los niños que reciben un diagnóstico de TEA reciben casi la misma terapia conductual. Pero en el futuro, estudios de las redes cerebrales fundamentados en los hallazgos de esta investigación podrían permitir a los niños recibir diagnósticos más específicos, lo que a su vez, podría conducir a tratamientos más personalizados y efectivos.

Referencia: Default mode-visual network hypoconnectivity in an autism subtype with pronounced social visual engagement difficulties. eLife, 2019. http://dx.doi.org/10.7554/eLife.47427

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