Analgesicos Opioides

La ansiedad ha estado afectando a los seres humanos durante siglos, y se han planteado varias soluciones para ella, desde medicamentos hasta terapias psicológicas, pero el problema sigue presente.

Sin embargo, la década de 1970 marcó pauta en este aspecto, pues se popularizó un tipo de drogas conocidas como benzodiacepinas. Son un tipo de medicamentos ansiolóticos recetados para aquellas personas que en el pasado no respondieron a ningún otro tratamiento, y además ayudaban con el insomnio.

Y en efecto, muchos pacientes se sintieron aliviados cuando empezaron a tomarlos, y poco a poco fueron reemplazando otra clase de medicamentos llamados barbitúricos, los primeros con potencial para tratar la ansiedad, pero a un costo de fuertes efectos secundarios.

Los riesgos del uso de barbitúricos

El consumo de barbitúricos causó decenas de miles de muertes por sobredosis y adicción.

A pesar de ser efectivos en su objetivo, los barbitúricos resultados bastante perjudiciales para los pacientes. En primer lugar,era difícil medir la dosis correcta, y era muy fácil que una sobredosis deprimiera el sistema nervioso central al punto de inducir un coma e incluso causar la muerte.

Otro problema era el elevado riesgo de desarrollar adicción. Los barbitúricos proporcionaban un alivio inmediato a la ansiedad, y actuando tan rápido, también son capaces de cambiar la dinámica química del cerebro modificando la tolerancia, abstinencia y dando lugar a la pérdida de control en su consumo. Fue así como los pacientes empezaron a abusar de los barbitúricos, causando decenas de miles de muertes por sobredosis.

Las benzodiacepinas son similares a los barbitúricos

Sin embargo, a pesar de ser un poco menos adictivas que los barbitúricos, las benzodiacepinas también son peligrosas en este aspecto. Estas se unen a los receptores GABA del cerebro, generando calma y somnolencia en los pacientes. Pero luego de un tiempo, es posible que se necesiten dosis más altas para obtener la misma sensación de alivio.

De hecho, a las personas que las han estado tomando durante mucho tiempo también les resulta difícil dejar de tomarlas. Cuando lo intenta, los síntomas de abstinencia, como el aumento de la tensión y la ansiedad, los ataques de pánico y los temblores de las manos representan un gran obstáculo.

El creciente consumo de benzodiacepinas

A pesar de que desde hace algún tiempo se han empezado a difunfir información que advierte sobre los riesgos del consumo indiscriminado de benzodiacepinas, este sigue aumentando con los años.

Siendo la ansiedad un problema tan arraigado y paralizante en las personas, las tasas de prescripción aumentaron a 135 millones de recetas por años, representando un 67 por ciento entre 1996 y 2013. Pero además, la cantidad de recetada por paciente aumentó más del triple durante el mismo período.

La crisis de opioides

David Fiellin, un especialista en medicina interna y medicina de adicciones en Yale Medicine, ha expresado su preocupación de que la trayectoria que ha estado siguiendo la prescripción de benzodiacepinas conduzca a una crisis similar a la de los opioides.

En el caso de los opioides, se hicieron populares en los años 80 y 90 gracias a la puesta en marcha de nuevos mandatos que permitieron usarlos para controlar el dolor. Esto, en conjunto con la comercialización de compañías farmacéuticas, falsas atribuciones sobre la capacidad de los opioides para tratar el dolor crónico y la atención inadecuada a los riesgos de su consumo, pudieron haber causado el incremento de 670,000 a 6.2 millones de recetas entre 1997 y 2002.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2017 hubo casi 58 recetas de opioides escritas por cada 100 estadounidenses, que completan casi 190 millones de recetas por año en el país. Estos datos van de la mano con la cantidad de recetas de benzodiacepinas anuales.

En 2017, la Casa Blanca declaró la epidemia de opioides como una emergencia nacional. Los CDC registraron 46,700 muertes reportadas por sobredosis de opioides ese mismo año.

La conexión de las benzos con los opioides

Tal como comentamos en un artículo previo, un estudio reciente encontró que los adolescentes han estado abusando de las benzodiacepinas, y las tasas de adicción ya han superado las tasas de adicción a los opioides.

Las muertes por sobredosis de benzos aún no están al nivel de estos,sin embargo, han ido en aumento en los últimos años y pudieran alcanzarlas muy pronto. Solo en 2016, por ejemplo, hubo  hubo 11,000 muertes relacionadas con las benzodiacepinas según Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA).

Aunque las benzodiacepinas son seguras cuando se usan según lo previsto, el riesgo de sobredosis y muerte es mucho mayor cuando se combina con opioides, ya sea que los hayan recetado o no. Con ambos medicamentos, el efecto se dirige al sistema nervioso central, y juntos pueden desencadenar graves efectos secundarios como la conocida dificultad para respirar. De hecho, el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas indica que más del 30 por ciento de las muertes por sobredosis de opioides involucra también una benzodiacepina.

Como mencionamos al principio, la ansiedad ha existido desde hace miles de años, y en los últimos tiempos se ha hecho más comun. Según SAMHSA, para 2011 alrededor de 41.4 millones de adultos estadounidenses  tienen algún tipo de diagnóstico de salud mental, pero no todos buscan ayuda profesional para abordarlo. Quizás la solución podría estar en reducir los factores que fomentan la ansiedad para evitar la necesidad de medicamentos como las benzos para aliviarla.

Referencia:

Are benzodiazepines the new opioids? https://www.yalemedicine.org/stories/benzodiazepine-epidemic/