La diversidad de la vida en la Tierra es impresionante. A pesar de la enorme variedad de estructuras anatómicas, funciones fisiológicas, comportamientos y ecologías que se observan, hay algo en común que predice el ciclo de vida de cada uno.

A decir verdad, todos –incluidos los humanos– hemos evolucionado para superar algunas de las mismas limitaciones biofísicas. Como resultado, sugieren los hallazgos de una reciente investigación, se pueden derivar ciertas reglas universales que abarcan todas nuestras historias de vida.

Patrones universales

La energía es la base de la vida. Por lo tanto, la asignación sostenible de energía es algo que todas las especies necesitan establecer para sobrevivir. Con esto en mente, los autores del estudio derivaron una fórmula predictiva para estudiar la extraordinaria diversidad de la vida.

Los investigadores crearon una fórmula que puede predecir con precisión una serie de aspectos sobre la historia de vida de cualquier especie.

Los estudios de escala biológica y ecología metabólica han revelado patrones y procesos unificadores, como los efectos del tamaño y la temperatura del cuerpo sobre el uso de energía, la abundancia y la diversidad de especies.

Subyacente a la espectacular diversidad de los seres vivos se encuentran los patrones universales debido a 2 restricciones fundamentales: (1) un equilibrio masa-energía, de modo toda la energía adquirida se gasta en la respiración y la producción, y la energía asignada a la producción coincide exactamente con la energía perdida por la mortalidad; y (2) una restricción a la mortalidad para que, independientemente del número de descendientes producidos, solo dos sobrevivan para completar un ciclo de vida de una generación.

Conocimiento invaluable

Al reunir y analizar una base de datos de las historias de vida de 36 animales, los investigadores pudieron crear una fórmula que puede predecir con precisión una serie de aspectos sobre la historia de vida de cualquier especie: la duración de la generación única de una especie, la tasa de mortalidad de la especie, el número y tamaño de crías que reproduce la especie, el tipo y la extensión del cuidado parental común a la especie.

A pesar de la enorme variedad de estructuras anatómicas, funciones fisiológicas y comportamientos, hay algo en común que predice el ciclo de vida de cada uno.

Respecto a los hallazgos, el investigador Joseph Robert Burger, académico en el Instituto de Investigación de Población de la Universidad de Duke y coautor del estudio, explicó:

“A medida que trabajamos para comprender los cambios en el hábitat causados ​​por la humanidad y las especies que impactan, y mientras buscamos ayudar a esas especies a sobrevivir, el conocimiento de sus ciclos de vida naturales es invaluable, particularmente dada la increíble variedad de formas de vida involucradas, muchas de cuyas historias de vida permanecen en gran parte ocultos para nosotros”.

Antes del nuevo estudio, la única fórmula ampliamente utilizada había sido la noción de que cuanto más pequeña era la descendencia, mayor era su número, y viceversa, pero los hallazgos de este estudio muestran que las cosas no son tan simples.

Referencia: Toward a metabolic theory of life history. PNAS, 2019. https://doi.org/10.1073/pnas.1907702116