Las enfermedades cardiovasculares representan un desafío de salud global influenciado en gran medida por el estilo de vida, siendo la dieta uno de los principales factores que median en su riesgo.

Durante las últimas décadas, el estudio de la asociación entre dieta y enfermedad, centrado en diferentes aspectos de la dieta y la ingesta de alimentos, ha demostrado que los patrones dietéticos (incluyendo la frecuencia, cantidad y calidad de la dieta) están asociados con la enfermedad cardiovascular.

La más importante

Existen pruebas convincentes de que los patrones alimentarios irregulares se asocian con perfiles cardiometabólicos deficientes, siendo la omisión del desayuno una de las características alimentarias anómalas más frecuentes.

Los expertos señalaron que descuidar el desayuno parecía ser un marcador de comportamiento para los hábitos de vida poco saludables.

Aunque se ha demostrado que la omisión del desayuno está asociada con resultados adversos de la salud cardiovascular, incluyendo cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular, se sabe menos sobre el impacto de omitir el desayuno en la muerte por cardiopatía ventricular.

En este sentido, los resultados de una investigación proporcionan nueva evidencia para sugerir que el desayuno es realmente la comida más importante del día.

Los investigadores encontraron que las personas que se saltaban el desayuno de manera regular tenían más probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular. Por el contrario, aquellos que desayunaron todos los días tenían un riesgo sustancialmente menor de muerte por enfermedad cardíaca.

Mayor riesgo

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, que se realizó entre 1988 y 1994, con un seguimiento promedio de 18 años. Los investigadores tuvieron acceso a información relevante sobre 6.674 participantes con edades entre 40 y 75 años, que no tenían antecedentes de enfermedad cardiovascular o cáncer.

Las personas que omiten el desayuno de manera regular tienen más probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular.

Se les pidió a los participantes que informaran con qué frecuencia desayunaban, y las posibles respuestas variaron de todos los días, algunos días, rara vez o nunca. En general, los investigadores encontraron que el 5,1 por ciento de las personas nunca desayunaba, el 10,9 por ciento rara vez desayunaba, el 25 por ciento desayunaba algunos días y el 59 por ciento desayunaba todos los días.

El análisis de los datos reveló que las personas que nunca desayunaban tenían un 87 por ciento más de riesgo de mortalidad específica por enfermedad cardiovascular en comparación con las que desayunaban todos los días.

Esta asociación permaneció significativa aún después de hacer ajustes por edad, sexo, raza, etnia, estado socioeconómico, factores dietéticos y de estilo de vida, e índice de masa corporal.

Según los investigadores, saltarse el desayuno estaba asociado con cambios en el apetito y disminución de la saciedad, presión arterial elevada y cambios dañinos en los niveles de lípidos. Los expertos también señalaron que descuidar el desayuno parecía ser un marcador de comportamiento para los hábitos de vida poco saludables.

Referencia: Breakfast Is a Marker for Cardiovascular Risk Prediction. Journal of the American College of Cardiology, 2019. http://dx.doi.org/10.1016/j.jacc.2019.02.033

Escribir un comentario