Si bien en el año 2015 el mundo acordó en París limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados, incluso tratar de detenerlo a 1,5 ° C, los detalles de cómo alcanzar esa meta todavía se están resolviendo.

Lograr avances en ese sentido fue el propósito de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25), convocada a realizarse entre el 2 y el 13 de diciembre en la ciudad de Madrid, pero al final de las conversaciones, la palabra más sonada en el entorno era: “resultados decepcionantes”.

Pocos avances

Aunque no se esperaba que los principales emisores del mundo anunciaran nuevas promesas climáticas en la COP25, había esperanzas de que pudieran enviar colectivamente un fuerte mensaje de intención para el próximo año. Sin embargo, las conversaciones se atascaron rápidamente en cuestiones técnicas, como las reglas para los mecanismos del mercado de carbono, que se han eludido durante años.

“La ciencia es clara, pero está siendo ignorada”, puntualizó la activista climática Greta Thunberg en la cumbre COP25, quien recientemente fue reconocida como “persona del año” por la revista TIME.

Hubo una creciente sensación entre muchos asistentes de una desconexión entre estos procesos lentos e impenetrables de la ONU y la acción que demandan los manifestantes de todo el mundo.

A pesar de que la conferencia se extendió por dos días después de su planificación original, la conclusión fue acosada por un compromiso diluido en algunos temas, mientras que otros fueron relegados ​​sin tomar decisión alguna.

Respecto a los alcances del COP25, António Guterres, secretario general de la ONU, manifestó que estaba “decepcionado” con los resultados de la conferencia climática:

“La comunidad internacional perdió una importante oportunidad de mostrar una mayor ambición en la mitigación, adaptación y financiación para hacer frente a la crisis climática”.

¿Qué sigue?

El propio informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado justo antes de la conferencia, mostró que el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5° C para fin de siglo concertado en el Acuerdo de París está “fuera de alcance”.

Una observación común de los manifestantes y los observadores fue la discrepancia entre el lento ritmo de las conversaciones y la urgencia sugerida por las investigaciones científicas más recientes.

El informe concluye que incluso si se cumplen las promesas climáticas existentes, las emisiones de combustibles fósiles para el 2030 serán un 38 por ciento más altas que las requeridas para cumplir ese objetivo.

La última conferencia sobre cambio climático de la ONU antes de que entre en vigor el Acuerdo de París tendrá lugar en Glasgow en noviembre de 2020. En esa reunión, los países deben actualizar o “comunicar” sus objetivos de reducción del clima.

Los científicos manifestaron que el “compromiso mínimo” alcanzado en Madrid implica que la reunión de Glasgow ahora tendrá que ser un punto de inflexión. Posponer todos los temas relevantes no coincide con la emergencia climática que los científicos resaltamos durante la COP25.

La intransigencia de los grandes contaminadores, incluidos China, Estados Unidos, Brasil e India en la reunión, llevó a la Unión Europea, así como a pequeños estados insulares y al público a expresar su frustración. Esto culminó con una protesta en la cumbre donde unos 200 activistas fueron expulsados ​​de la conferencia por seguridad, aunque luego se les permitió regresar.

La ONU expresó que se espera que más de 70 países presenten planes más fuertes para frenar las emisiones de carbono el próximo año, antes de la cumbre de Glasgow.

Referencia: An important opportunity lost as COP25 ends in compromise, but Guterres declares ‘we must not give up’. UN News, 2019. https://bit.ly/2POVyEm