Recientemente informamos sobre un proyecto que utiliza la inteligencia artificial para identificar posibles guadianes humanos dentro de los diferentes círculos sociales, personas capaces de detectar señales de ideas suicidas en sus compañeros y de brindarles el apoyo necesario para mitigarlas.

Y es que el tema del suicidio ha llegado a ser gran preocupación aún en nuestros tiempos. Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), entre 2007 y 2017 la tasa de suicidios entre jóvenes de 10 a 24 años de edad se incrementó en un 56 por ciento.

Cada año, los departamentos de emergencias médicas reciben a más de 500,000 personas con autolesiones deliberadas o ideas suicidas, dos factores de riesgo principales para el suicidio. Y a pesar de que son atendidos, se sabe muy poco sobre lo que ocurre con las personas en los años posteriores al incidente.

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Ahora una nueva investigación publicada en la revista JAMA Network Open revela que las personas que se presentan en los departamentos de emergencia de California tuvieron intentos de suicidios 56.8 veces mayor que los demográficamente similares en el año posterior a su visita.

Lo que pasó al año siguiente

Para comprender los patrones de suicidio y otra mortalidad en el año siguiente a la visita a emergencias por autolesiones, los investigadores vincularon usaron los registros de pacientes del departamento de emergencias de los residentes de California que se presentaron entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2011, con los datos de

Dividieron los datos recolectados en tres grupos: personas con autolesión deliberada con o sin ideación suicida concurrente (85,507 pacientes), personas con ideación suicida pero sin autolesión deliberada (67,379 pacientes) y personas sin autolesión ni ideación suicida, llamados pacientes “de referencia” (497,760 pacientes).

Al analizarlos, los investigadores encontraron que la probabilidad de suicidio durante el primer año posterior a la visita al departamento de emergencia era casi 57 veces más alta que la de los californianos demográficamente similares en general para las personas que se habían autolesionado. De manera similar, en aquellas personas que manifestaron ideas suicidas la tasa de suicidios fue aproximadamente 31 veces mayor que entre otros californianos.

Curiosamente, el riesgo de muerte por lesiones no intencionales, es decir, por accidentes, también fue 16 veces más elevados en el grupo que había cometido autolesiones y 13 veces mayor para el grupo que tenía ideas de suicidio en comparación con los otros californianos.

En la mayoría de las muertes debidas a lesiones no intencionales la causa subyacente era una sobredosis por drogas, siendo de 72 por ciento en el grupo que se había autolesionado el año anterior y 61 por ciento en el grupo de ideación.

Factores de riesgo adicionales

Para profundizar un poco más en el tema, los investigadores también consideraron la existencia de ciertas características clínicas o demográficas medidas durante la visita al departamento de emergencia, a fin de determinar si servían para predecir la muerte por suicidio luego de ello.

En los tres grupos, observaron que los hombres y los mayores de 65 años tenían tasas de suicidio más altas que las mujeres y las personas de 10 a 24 años. Además, en todos los problemas las tasas de suicidio fueron más altas en pacientes blancos no hispanos que en los de otras etnias.

Otro punto digno de mención es que aquellos individuos con seguro de Medicaid presentaron tasas de suicidio más bajas en comparación con aquellos con seguro privado u otro pagador.

El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), parte de los Institutos Nacionales de Salud, sirve como motivación para mejorar los esfuerzos en la detección universal del riesgo de suicidio en los departamentos de emergencia y la necesidad de atención de seguimiento.

Referencia:

Association of suicide and other mortality with emergency department presentation. JAMA Network Open. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2019.17571

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