Por primera vez en 30 años, científicos han documentado una rana en peligro crítico de extinción que pertenece a uno de los grupos de anfibios más amenazados del mundo.

La rana arlequín de la noche estrellada (Atelopus aryescue) estuvo perdida para la ciencia desde el año 1991. Sin embargo, una colaboración entre la Fundación colombiana sin fines de lucro Atelopus y el grupo indígena Arhuaco ha logrado obtener evidencia fotográfica del espécimen en la Sierra Nevada de Santa Marta de Colombia, la cordillera costera más alta del mundo.

Buena noticia

La evidencia obtenida es una buena noticia dado que las ranas arlequín, que se encuentran en América Central y del Sur, hasta el sur de Bolivia, han sido diezmadas por la acción de hongos patógenos mortales, destrucción y degradación del hábitat, la introducción de especies invasoras y por efectos del cambio climático.

Que todavía haya un grupo estable de ranas de la noche estrellada ofrece esperanza de que puedan continuar sobreviviendo, a pesar de las amenazas a las que están expuestas.

De acuerdo a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, 80 de las 96 especies de rana arlequín conocidas se catalogan en peligro de extinción, en peligro crítico o extintas en la naturaleza. De hecho, 37 de estas especies no se han visto desde principios de la década de 2000, a pesar de los esfuerzos para rastrearlas.

La pequeña rana de la noche estrellada no supera los 5 centímetros de longitud y se distingue por una impresionante coloración de piel negra brillante con manchas blancas, una característica que hace pensar que sea venenosa, dado que todos las ranas arlequín que presentan marcas llamativas, tienen toxinas en la piel.

Aunque los científicos no habían documentado la rana arlequín de la noche estrellada durante 30 años, la comunidad de Sogrome, parte del grupo indígena Arhuaco que vive en Sierra Nevada, siempre la ha conocido.

Prueba de confianza

Una de las razones por las que los científicos no han visto esta especie de rana durante tanto tiempo es que no han tenido acceso a su hábitat. Pero la Fundación Atelopus desarrolló una relación con la comunidad Sogrome, que acordó llevar a un equipo de la organización al campo para fotografiar la especie.

Los investigadores obtuvieron evidencia fotográfica del espécimen en la Sierra Nevada de Santa Marta de Colombia, la cordillera costera más alta del mundo.

Obtener acceso al área para ver si la rana todavía estaba presente tomó años de trabajo para generar confianza y amistad entre los investigadores y la comunidad Sogrome. Los investigadores se reunieron con la comunidad y sus líderes espirituales varias veces durante cinco años, y finalmente se les permitió viajar para ver a la rana en abril de este año, sin tomar fotos.

Después de pasar esa prueba de confianza, se les permitió regresar y documentar la rana junto a los miembros de la comunidad, encontrando una población saludable de alrededor de 30 individuos.

El hecho de que todavía haya un grupo estable de ranas de la noche estrellada les da a los investigadores la esperanza de que puedan continuar sobreviviendo, a pesar de las amenazas a las que están expuestas.

En este sentido, el estudio de esta especie de rana podría ofrecer respuestas sobre por qué otras especies no están sobreviviendo, o aprender cómo salvarlas.

Referencia: Found: Lost Starry Night Harlequin Toad Makes Radiant Return to Science. Global Wildlife Conservation, 2019. https://bit.ly/34eaS2n