Muchos sostienen que, después de cierta edad, las personas no cambian, mantienen sus patrones de comportamiento y se apegan a ellas conforme las vivencias van dándoles “certeza” sobre cómo funciona la vida. De hecho, esto se atribuye incluso a caracteres heredados de los progenitores y familiares.

Sin embargo, los tiempos cambian, y las creencias también. Un nuevo estudio publicado en la revista American Psychologist asoma la posibilidad de que los rasgos de la personalidad pueden cambiar por medio de una intervención persistente y, por supuesto, eventos importantes que ocurren a lo largo de la vida.

“En este documento, presentamos el caso de que los rasgos pueden servir tanto como predictores relativamente estables de éxito y objetivos accionables para cambios de políticas e intervenciones”, dijo Wiebke Bleidorn, profesor de psicología de la Universidad de California en Davis y coautor de esta investigación.

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Rasgos relativamente estables que se pueden cambiar

En artículos previos hemos mencionado los cinco grandes rasgos de la personalidad: neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, amabilidad y conciencia, a partir de los cuales es posible predecir una amplia gama de factores de salud, felicidad e incluso ingresos.

La revisión de una variedad de investigaciones sobre las ciencias de la personalidad ha revelado que un número relativamente pequeño de rasgos de personalidad pueden servir de pista para la mayoría de las formas en que las personas difieren entre sí. Estos rasgos específicos son también relativamente estables, pero no por ello sean imposibles de cambiar. De hecho, los autores resaltan que con esfuerzo y tiempo esto puede lograrse.

Para los autores, esta característica dual duradera pero cambiable hace que rasgos como el neuroticismo y la conciencia sean especialmente atractivos para la ciencia. Estos, por ejemplo, pueden funcionar como buenos objetivos de intervención en la edad adulta.

Motivación e información sobre el cambio

Aunque como es de esperar, siendo tan difícil que una persona cambie su forma de ser, aquellas intervenciones que requieren persistencia y compromiso a largo plazo pueden ser más efectivas entre personas conscientes y emocionalmente estables. Pero para mantener la constancia necesaria para lograr estos cambios, las personas deben estar motivadas y creer fervientemente que su cambio es factible y beneficioso para ellos.

“Los padres, maestros, empleadores y otros han estado tratando de cambiar la personalidad para siempre debido a su conciencia implícita de que es bueno hacer que las personas sean mejores personas”, agregó Christopher Hopwood, también profesor de psicología de la Universidad de California en Davis y coautor con Bleidorn.

Aunque es necesario destacar que estas intervenciones pueden ser costosos. Los investigadores sugieren formular políticas públicas orientadas a presentar de manera más explícita lo que se necesita para cambiar la personalidad y, por ende, mejorar el bienestar personal y público.

Referencia:

The policy relevance of personality traits. https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2Famp0000503

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