La adaptación de los ojos a la claridad y la oscuridad es un proceso involuntario que cada persona experimenta al moverse entre áreas de diferente intensidad de luz. A pesar de que este proceso de adaptación visual fue descrito inicialmente en el año 1865 y medido en 1903, más de un siglo después sigue sin comprenderse completamente.

En el proceso completo, que toma entre 20 y 40 minutos, hay dos etapas: una fase rápida controlada por los fotorreceptores de cono, seguida de un proceso más largo gobernado por la función de varilla.

Consumir omega-3 favorece la distribución de energía en las células

Visión con luz tenue

Se sabe que el ácido docosahexaenoico (DHA), un ácido graso poliinsaturado omega-3, está presente en altas concentraciones en algunos tejidos humanos. Las células de la retina son un ejemplo de este tipo de células, y los altos niveles de DHA que se encuentran en estas células sugieren que juega un papel importante dentro de la retina.

Los investigadores evidenciaron que el omega-3 que se encuentra en los suplementos de aceites de pescado mejora las capacidades visuales de adaptación a la oscuridad.

Las varillas de los ojos son las responsables de la visión con luz tenue, y estas células son ricas en DHA (que constituye aproximadamente el 30 por ciento del total de los ácidos grasos presentes en ellas).

Teniendo esto presente, un equipo de investigadores de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, quería saber si el DHA que se encuentra en los aceites de pescado, mejora las capacidades visuales de adaptación a la oscuridad.

Para ello, el equipo de investigación solicitó a un grupo de 19 participantes que identificaran una serie de números, de brillo cada vez menor, que se les mostraba en un medidor de mano. Los resultados se registraron.

Luego, estos participantes tomaron cuatro tabletas de omega-3 todos los días durante cuatro semanas. Cada tableta contenía 260 mg de DHA y 780 mg de EPA (otro ácido graso que se convierte en DHA).

Vínculo directo

Después del período de “dosificación” de un mes, los participantes visitaron nuevamente el laboratorio y repitieron la misma prueba. Los investigadores descubrieron que después de la ingesta del aceite de pescado, en promedio, las personas podían identificar imágenes que eran 25 por ciento más débiles.

A pesar de que es proceso de adaptación visual a la oscuridad fue descrito inicialmente en el año 1865, más de un siglo después sigue sin comprenderse completamente.

Seis semanas después de terminar los suplementos, los participantes realizaron nuevamente la misma prueba. Los resultados mostraron que la ‘visión nocturna’ de los participantes volvió a los niveles originales.

Así es como fijar la mirada en pantallas puede afectar tu visión

Los autores manifestaron que al analizar los niveles en sangre antes, durante y después de las pruebas, evidenciaron un vínculo directo entre los niveles de ácidos grasos en el cuerpo y las mejoras en la capacidad visual.

Los autores del estudio señalan que estos resultados sugieren que los niveles de DHA en sangre pueden afectar la capacidad de un individuo para adaptarse a la oscuridad, y confirman que cualquier cambio en la capacidad de adaptación a la oscuridad causada por el ácido graso es rápidamente reversible cuando sus niveles vuelven a la normalidad.

Referencia: Shedding Light on the Effect of Fish Oil Supplementation on Dark Adaptation Capabilities. ChemRxiv, 2019. http://dx.doi.org/10.26434/chemrxiv.11302613.v1

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