Harlan Howard, el arquetipo del compositor profesional de Music City, expresó que la música country está compuesta por tres acordes y la verdad. Chet Atkins, otro padre fundador de este estilo musical, dijo que el “Nashville Sound” no es más que el tintineo de monedas en el bolsillo. Estas dos expresiones muestran la tensión inherente entre el arte y el comercio.

Al optar por privilegiar el arte o el comercio, los artistas se orientan hacia sus pares en su campo o hacia los mercados comerciales, una tarea que es continua y compleja.

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Proceso creativo

Dentro de las comunidades de artistas, el proceso creativo se suele realizar en grupos de colaboración en los que la atribución se comparte equitativamente entre los miembros del grupo.

Es frecuente que los compositores pre-escriban una gran parte de la canción, y luego sugieran las ideas como si se originaran con el artista.

Esto plantea de interrogante de cómo los artistas orientan su trabajo hacia ámbito artístico o comercial cuando el proceso creativo es colaborativo y la atribución es compartida.

Para abordar esta cuestión, la investigadora Rachel Skaggs, profesora de gestión de las artes en la Universidad Estatal de Ohio, realizó un estudio de 39 compositores exitosos de música country y descubrió que usan dos estrategias para manejar la colaboración creativa con artistas más famosos, que pueden ser menos talentosos para escribir canciones pero que aportan el poder necesario para atraer a los fanáticos.

Para el estudio, la autora entrevistó a compositores que, de acuerdo a su apreciación, tienen mucho éxito en la industria de la música country. Las respuestas le permitieron identificar dos estrategias que los compositores emplean para coescribir canciones con alguien que podría ser un artista famoso, pero que podría no ser un gran compositor, las cuales que denominó “facilitación a medida” y “la danza de manipulación”.

“Empujando” al artista

Como explica la autora del estudio:

“La facilitación a medida es básicamente donde el compositor podría decirle al artista: ‘Oh, eres de Ohio, así que vamos a escribir una canción llamada Ohio Girl’, como una especie de éxito en la marca personal”.

Básicamente, los compositores usan dos estrategias para manejar la colaboración creativa con artistas, que pueden ser menos talentosos, pero más famosos.

Esa marca personal, explica Skaggs, es importante en esta era de las redes sociales, donde los fanáticos quieren sentir una conexión con los artistas que aman.

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En el caso de la danza de manipulación, los compositores podrían tratar de introducir ideas como si fueran del artista. En ese caso, los compositores pre-escriben una gran parte de la canción, y luego sugieren las ideas como si se originaran con el artista. Esta estrategia parece ser especialmente efectiva en los casos en que un compositor quiere “empujar” al artista hacia algo con más mérito artístico.

La autora de la investigación deja saber que sus hallazgos también podrían ser aplicables en otras asociaciones en las que los colaboradores no coinciden de alguna manera, incluyendo un entorno de oficina, un proyecto grupal escolar u organización de voluntarios.

Referencia: Harmonizing Small-Group Cohesion and Status in Creative Collaborations: How Songwriters Facilitate and Manipulate the Cowriting Process. Social Psychology Quarterly, 2019. https://doi.org/10.1177/0190272519866830

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