La degeneración macular (DME) es una enfermedad ocultar que se caracteriza por la destrucción lenta y aguda de la visión central, dificultando la lectura y la visualización de pequeños detalles en el entorno. Esta suele aparecer en personas de más de 60 años, razón por la cual también se le conoce como degeneración macular relacionada con la edad (DMAE).

La DME temprana es asintomática, por lo que aunque esté presente, los afectados no tienen idea de que la tienen la enfermedad. Estos van acumulando nuevos vasos sanguíneos en la parte del ojo conocida como mácula, pero para detectar esto un médico debería revisar una foto de la retina de la persona en busca de cambios pigmentarios o depósitos amarillos.

“Cuando las personas comienzan a desarrollar estos cambios, comenzarán a notar síntomas visuales. Su visión comenzará a disminuir. Esta es una DMAE avanzada o tardía”.

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Se trata de una condición irreversible que imposibilita a los afectados para conducir un automóvil, y su tratamiento es invasivo y costoso, según señala Shruti Dighe, una investigadora de la Universidad de Buffalo. Esto justifica el interés en la detección temprana de la enfermedad y su prevención.

Dighe participó recientemente en una investigación que ha revelado un factor de riesgo asociado a la degeneración macular tardía. De acuerdo a los hallazgos publicados en la revista British Journal of Ophthalmology, una dieta rica en carne roja y procesada, comida frita, granos refinados y lácteos con alto contenido de grasa aumenta tres veces el riesgo de desarrollar la afección.

Seguimiento durante 18 años

Los investigadores hicieron seguimiento durante 18 años a pacientes que participaron en el Estudio de riesgo de aterosclerosis en las comunidades (ARIC) a fin de estudiar los procesos implicados en la aparición de la degeneración macular temprana y tardía.

Prestaron especial atención a su alimento durante el período, y en el proceso recolectaron datos de 66 alimentos diferentes que los participantes informaron que consumieron entre 1987 y 1995, a partir de los cuales establecieron patrones de dieta.

Los investigadores observaron que las personas que no sufrían la enfermedad al inicio del estudio, pero informaron que su dieta era rica en alimentos poco saludables, tenían mayor riesgo de desarrollarla de manera tardía. Tal como indica Amy Millen, profesora asociada y presidenta asociada de epidemiología y salud ambiental en la Universidad de Buffalo.

“Lo que observamos en este estudio fue que las personas que no tenían DME o DME temprana al comienzo de nuestro estudio e informaron que consumían alimentos poco saludables con frecuencia tenían más probabilidades de desarrollar una enfermedad en etapa tardía que amenaza la visión aproximadamente 18 años después”.

Este estudio es uno de los primeros que examina la influencia de los patrones dietéticos de las personas en el desarrollo de la DME con el tiempo en Estados Unidos. Hasta ahora, los estudios publicados habían estudiado este factor solo en cohortes europeas.

Referencia:

Diet patterns and the incidence of age-related macular degeneration in the Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) study. https://bjo.bmj.com/content/early/2019/12/06/bjophthalmol-2019-314813

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