Los teléfonos insignia de Google –los Pixel– han tenido unas experiencias agridulces en el mercado. A pesar de que su llegada no ha sido rechazada por completo y de que, en realidad, sí han logrado conseguir un pequeño mercado, tampoco han conseguido el éxito e influencia que esperaban tener.

Sus diseños, de un modo u otro, siempre parecen tener un detalle perdido que no les permite ser todo lo buenos que podrían. Sobre todo, cuando hablamos del hardware del dispositivo, que sostenidamente presenta una que otra falla que le quita efectividad al equipo.

Por suerte, por otro lado, el software del equipo se ha destacado por ser bastante estable. Debido a lo cual, se podría decir que un elemento sostiene al otro. Sin embargo, la forma en la que este software y sus actualizaciones se han venido presentando no han ayudado a que el público pueda notar verdaderamente esta ventaja.

No había orden

Durante las primeras tres entregas de la gama Pixel, los equipos habían estado recibiendo las actualizaciones de forma desorganizada. Si bien es cierto que existía la ventaja de tener funciones del sistema operativo Android unos meses antes que otras marcas, esta era básicamente la única gran y notoria actualización anual que tenía el dispositivo.

De resto, muchas de ellas simplemente ocurrían al azar, cuando el equipo desarrollador las tenía listas. Debido a esto, muchas veces su llegada pasaba por debajo de la mesa e, incluso ocurría que, algunos usuarios no se enteraban de las nuevas funciones con las que contaban.

Para cambiar esto, Google está comenzando a optar por una estrategia diferente. Ahora, cada trimestre, este espera liberar una gran actualización, bien surtida, con la que hacerse notar ante sus clientes.

¡Una gran sorpresa! …por partes

Hoy Google ha liberado la primera gran actualización con este formato para el Pixel 4. En ella, llegan algunas mejoras como la posibilidad de detectar y rechazar automáticamente las llamadas realizadas por bots.

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Asimismo, otras apps como Google Photos renuevan sus funciones de IA y su busca mejorar el uso de la memoria del equipo, así como el funcionamiento de las aplicaciones que se ejecutan en segundo plano. Con ello, el Pixel 4 daría inicio a su nuevo estilo de actualización más movido y dinámico.

Sin embargo, hay un problema crucial, y es que no es tan movido… ni dinámico. A pesar de que las actualizaciones son más grandes –un poco más parecidas a las que realiza Apple– no llegan todas al mismo tiempo. Por ello, la magia de la sorpresa de una actualización grande se pierde.

Después de todo, a menos que seas parte del grupo de afortunados que la obtuvo el primer día, tendrás que enterarte por la web de las nuevas actualizaciones que –se supone– debería tener tu teléfono.

Así está la competencia

Google planea en un futuro manejarse con un sistema de liberación de actualizaciones simultáneo. Sin embargo, no lo ha hecho aún porque busca hacer presentaciones responsables de las novedades que puedan controlar y retirar rápidamente en caso de que se presente una falla inesperada.

Aunque ello les ayude a mantener un estándar de calidad, les resta visibilidad y oportunidades de promoción. Un detalle que después influye mucho en la decisión de un posible cliente sobre si adquirir un Pixel u otro modelo.

Por ahora, Apple –a pesar de tener constantes problemas con sus actualizaciones– tiene un gran manejo de la imagen pública y sabe cómo crear emoción y expectativa alrededor de cada una de sus presentaciones.

Asimismo, otro gigante como Samsung también sabe cómo hacerse notar –no desde el punto de vista del software sino del hardware. Es posible que, si Google quiere triunfar con su Pixel, pronto tenga que comenzar a aprender de estos veteranos del mundo de los dispositivos móviles que el éxito de un equipo puede estar tan basado en su calidad final, como en la presentación previa del mismo.

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