En la actualidad, a pesar de no haber tenido la oportunidad de contemplar a ninguno vivo, el mundo recuerda al Dodo como si este hubiese estado caminando en la Tierra tan solo ayer. Ello debido a la gran fama que ha sabido acumular después de su extinción.

Sin embargo, ello no siempre fue de esta manera y hubo una época en la que su recuerdo casi fue borrado de la memoria colectiva. Ahora, nos dedicaremos a conocer un poco más de él y a recorrer en conjunto con este todo el viaje que debió realizar para ocupar el puesto que hoy tiene en los recuerdos del mundo.

También conocido como Dronte y científicamente llamado Raphus cucullatus (Ave no voladora). Se trata de un ave que existió hace siglos en la Isla de Mauricio en el océano Índigo, muy cerca de la popular isla de Madagascar.

Estas aves fueron en algún momento palomas que se adaptaron a la vida en estas islas y poco a poco perdieron la capacidad de volar. El Dronte pertenece a la familia Columbidae y al género Raphus.

El misterio de la alimentación del Dodo

Como muchas aves de esta familia (incluidas las palomas) el probable que el Dodo aprovechara las piedras de la isla para ingerirlas y mejorar su digestión. Sin embargo, no existen detalles ni pruebas que permitan llevar esta teoría a algo más que la mera especulación.

Un elemento que sí es más seguro es que estos pájaros vivieron en un ambiente privilegiado, libre de depredadores. Por ello, no necesitaron retener la capacidad de volar y contaban con fuentes de alimento fáciles de obtener en toda la isla, sin tener que correr ningún riesgo para conseguirlas.

Ahora, el misterio se encuentra en saber cuál era ese alimento que consumían los Drontes. Para esta fecha, cualquier asunción va velada por la especulación, pues no existe ningún espécimen con el cual constatar los datos.

Sin embargo, la pista más sólida que han encontrado los científicos ha tenido que ver con un árbol de la zona conocido como tambalacoque. Según sus especulaciones, era probable que el Dodo de alimentara de sus frutos y que fuera una parte vital de la distribución y germinación de semillas de este por toda la isla.

Una prueba de ello es que, después de la extinción de los Dodos, este árbol estuvo a punto de seguir sus pasos. También se cree que estos animales también consumían otros alimentos abundantes en la isla como lo es el coco.

Incluso, existen registros de marinos que declaran haberlos visto en las playas pescando. No obstante, esta última alternativa es una de las menos probables, ya que, lo más seguro es que estas pacíficas aves solo estuvieran allí bebiendo agua.

¿Por qué el Dodo tenía una apariencia tan particular?

No se sabe verdaderamente de qué color era el plumaje del Dodo.

Como lo hemos mencionado el Dodo tuvo la oportunidad de vivir en un ambiente amigable como pocos. Con mucha comida alrededor y ningún depredador directo, estas aves tuvieron la oportunidad de crecer no solo en tamaño, sino en peso, y confianza.

Se dice que estas criaturas llegaron a medir metro de altura y que solo uno podía pesar unos 18 kilos. Su pico solamente, podría medir más de 20 centímetros de largo –un detalle que explica por qué esta criatura fue relacionada primero con aves más grandes como las gaviotas y los pelícanos que con las pequeñas palomas de las que evolucionaron.

Imagen digital del escaner micro CT del dodo de Oxford University of Warwick

Los movimientos del Dodo podían llegar a ser vistos como un poco torpes, ya que solo caminaban con sus patas traseras por todos los ambientes de la isla. Sus cuerpos gordos probablemente les ayudaban a acumular grasa durante la estación húmeda de la Isla y a mantenerse con vida con un poco menos de alimento en la seca.

La falta de depredadores fue un factor vital en la posterior extinción de los Dodos. Cuando llegaron las expediciones a la Isla de Mauricio, los Dodos literalmente no sabían cómo reaccionar y la desconfianza no estaba en su naturaleza.

Se dice que el animal era tan confiado que, el capturar a uno te permitía atrapar a los demás. ¿Por qué? Debido a que el resto de la parvada acudía al lugar al escuchar el llamado de su compañero.

Un dato curioso sobre esto último tiene que ver con el origen del nombre del ave. Al igual que muchos otros datos sobre esta criatura, se desconoce exactamente el por qué fue llamada de esta manera. Pero, se dice que podría hacer sido debido a su llamado, ya que podía sonar un poco como “doo-doo”, de donde los expedicionistas obtuvieron la inspiración.

El Dodo y el hombre, mala combinación

Dronte o dodo (siglo XVII). Este es el último dibujo que se tiene registrado hecho con un Dodo vivo como modelo.

El Dodo habría vivido una existencia pacífica en la Isla de Mauricio de no haber sido por la llegada del hombre. Las primeras noticias del Dodo en el mundo llegaron en 1574 cuando las expediciones portuguesas arribaron a la isla.

Para el 1581, un explorador portugués llevó el primer ejemplar al continente y estos se popularizaron. No solo eran utilizados como alimento, sino como una criatura rara perfecta para la diversión y el entretenimiento.

A pesar de que la caza de estas criaturas comenzó desde la primera expedición, la llegada del holandés Jacob Cornelissoon van Neck en 1598 fue un punto de quiebre. Su expedición fue una de las más agresivas y la caza del animal cobró proporciones peligrosas.

Expedición del almirante Jacob Cornelissoon van Neck (1598)

Debido a su naturaleza confiada, este era una presa fácil que los colonos no quisieron desaprovechar. De esta época datan otras dos teorías sobre el origen del nombre “Dodo”. Algunos dicen que es por el vocablo portugués dodo que significa estúpido. Por otra parte, otros dicen que proviene de la palabra dodor que en holandés se traduce como holgazán.

En cualquier caso, esta ave tuvo fama de ser tonta en todo el mundo debido a su confiada forma de actuar, una que le costó su prevalencia en este mundo. Otro detalle que parece haberlas afectado mucho, fue la introducción de nuevas especies a la isla.

Entre ellas, podemos contar con los perros, los gatos, las ratas negras y los monos cangrejeros. Todas estas criaturas llegaron a la isla y comenzaron a saquear los nidos de los Dodos. Con ello, su tasa de reproducción bajó drásticamente y ello, sumado a la caza, produjo que 100 años más tarde estos desaparecieran para siempre.

Se dice que el último avistamiento de un Dodo vivo ocurrió en 1662. Desde entonces, todo lo que se podido saber de él ha sido a través de ilustraciones antiguas y huesos de especímenes muertos conservados en museos.

Lewis Carrol trajo a esta especie de vuelta a la vida

Ilustración original de John Tenniel del Dodo de Lewis Carrol.

Esta criatura pasó tan poco tiempo con los humanos que, después de su extinción, algunos incluso comenzaron a cuestionar su existencia. Fue en este clima de incredulidad de Lewis Carrol, el famoso autor tras Alicia en el País de las Maravillas, introdujo de nuevo a este gracioso animal.

Dentro de su historia, refleja al Dodo como una criatura solemne y sabia, aunque un poco molesta. Dentro de la misma, convence a Alicia y al resto de hacer la llamada “Carrera loca” para secarse después de hacer cruzado el Mar de Lágrimas.

El Dodo de Alicia en el País de las Maravillas después de la “Carrera Loca”.

Se dice que, en el cuento, el Dodo se trata de un reflejo de Lewis, que también tartamudeaba un poco –tal como el personaje que creó. La aparición de esta criatura en esta popular obra de la literatura hizo que muchos volvieran a interesarse en ella.

Casi 200 años más tarde, en 1865, el Dodo volvió a la palestra mundial gracias al interés que mostró este hombre por él. Se dice que visitaba mucho el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford para poder ver al espécimen disecado del mismo que existe allí.

Este se trata del más completo que hay en el mundo, pues mantiene intacta gran parte de su estructura ósea al igual que su plumaje. Con el Dodo de Lewis Carrol en 1865 se abrió el camino para muchas más representaciones del mismo en el cine, en las que se ha recreado a este personaje de distintas formas –algunas más o menos fieles a la versión original.

¿Por qué ahora sí recordamos al Dodo?

El Dodo es parte actual del escudo de la Isla de Mauricio.

La participación de Lewis Carrol fue vital para que el Dodo volviera a la memoria del mundo. Su desaparición, se ha convertido en el ícono de la extinción a causa de la mano humana.

Es poco lo que se sabe de esta criatura hasta ahora, y siempre será poco lo que se sabrá. Algunos científicos buscan usar la clonación para recrear un Dodo a través de antiguas muestras de ADN y su mezcla con ADN de sus parientes más cercanos.

Sin embargo, el resultado nunca será un Dodo al 100%. La cultura popular ahora ha adoptado al Dodo como un ícono más de la historia, y, por ende, ya no ha permitido que su memoria caiga en el olvido.

Podría decirse que mucho de este nuevo esfuerzo por recordarlo se debe a una especie de retribución por la extinción forzada a la que fueron sometidos. Pero, lo más probable es que en realidad se deba a la intriga que esta ave genera.

El Dodo caminó con nosotros, pero no nos tomamos el tiempo y previsiones para conocerlo bien. Ahora que no está, solo podemos recordarlo y especular sobre lo que fue. Con ello, este se convierte en una de las especies extintas –después de los dinosaurios– más misteriosas de nuestra cultura.

¿El dodo tiene familia?

Verdaderamente, en la actualidad, el Dodo no cuenta con ningún pariente cercano. Sin embargo, en aquel entonces podría decirse que su familiar más próximo se trataba del Solitario de Rodrigues – también miembro de la subfamilia Raphinae.

En la actualidad, este espécimen de la misma familia que el Dodo también se encuentra extinto. Duró 100 años más que estos, siendo su último avistamiento en 1760.

Ahora, el único vestigio genético que queda del Dodo de encuentra en una pequeña criatura conocida como la Paloma de Nicobar. Los bellos colores de su plumaje y sus delicadas dimensiones no tienen nada que ver con sus parientes lejanos, los Dodos, por ello, para muchos sigue siendo difícil creer que se encuentran verdaderamente relacionados.

Sin embargo, los rumores son ciertos. Genéticamente son parientes, pero las características fisiológicas son tan distintas debido a los diferentes ambientes en los que ambas criaturas tuvieron que vivir.

Debemos recordar que los Dodos básicamente eran palomas. Ya que, sus grandes cuerpos y despreocupadas actitudes tenían más que ver con las comodidades que les ofrecía el que entonces era su entorno. Las que, poco a poco fueron transformando su imagen para adaptarse al ambiente.

Lastimosamente, en la actualidad no tendremos la oportunidad de ver al Dodo ni a ninguno de sus parientes cercanos con vida. Sin embargo, nos queda su peculiar recuerdo y la nueva misión de no permitir que la memoria del mismo vuelva a perderse.

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