Los hábitos alimentarios se encuentran entre los aspectos más complejos del comportamiento humano, ya que están determinados y controlados por múltiples factores fisiológicos, psicológicos, sociales y educativos.

Como una de nuestras necesidades más básicas, tiene sentido que los alimentos hayan tenido una influencia tan poderosa en la historia y evolución de la humanidad.

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Explorar el planeta

Para la mayoría de las personas, la comida es cultural, no nutricional. Las primeras sociedades agrarias se formaron en torno a la producción de alimentos, lo que fundamentó el desarrollo de estructuras sociales que permitieron que algunas personas se concentraran en la agricultura y otras en trabajar fuera de ella, lo que finalmente condujo a la estratificación de las clases y a la concentración del poder en torno a quienes controlaban el acceso a los alimentos.

El resultado de las guerra ha dependido de qué lado tenía el mejor suministro de alimentos.

La influencia de los alimentos, más allá del mero propósito nutricional, ha sido determinante en el devenir de la historia humana. Por ejemplo, el uso de especias como saborizantes fue clave, ya que estos productos solían provenir de otras tierras distintas de aquellas en las que se disfrutaban.

El gusto por las especias llevó a explorar el planeta en busca de un acceso directo a las fuentes. Esto, por supuesto, condujo al descubrimiento de nuevas tierras, así como a la construcción de vastas redes de comercio internacional a través de las cuales se difundieron el conocimiento y las culturas.

Los alimentos también desempeñaron un papel fundamental en las guerras acontecidas desde la antigüedad hasta el siglo pasado. Como bien señalaba Napoleón: el arma más efectiva en la historia de los conflictos bélicos no es una espada, es la inanición. El resultado de estos conflictos solía depender de qué lado tenía el mejor suministro de alimentos.

Fuerza motriz

Conscientes de la importancia del suministro de alimentos para la guerra, en el año 1795 las autoridades francesas ofrecieron un premio a cualquiera que pudiera desarrollar un mejor método de conservación de los alimentos.

La alimentación sigue siendo una de las fuerzas motrices más determinantes del mundo.

El premio fue reclamado por Nicolas Appert, quien experimentó con una técnica de poner los alimentos en botellas herméticas y hervirlos en agua por un período de tiempo, lo que resultó en la invención de los alimentos enlatados.

Esta técnica de conservación de alimentos se expandió rápidamente por todo el mundo, aunque no se sabía cómo o por qué funcionaba. No fue sino hasta décadas después (1860) que Louis Pasteurel ofreció la explicación: el principio de pasteurización.

El hambre también se ha utilizado como arma contra poblaciones enteras, desde Josef Stalin hasta Robert Mugabe, quien en 2008 fue acusado de ofrecer alimentos a sus opositores políticos sólo si renunciaban a los documentos que necesitaban para votar.

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En la década de años sesenta, la llamada “revolución verde”, que introdujo métodos agrícolas modernos en el mundo en desarrollo, ayudó a sacar a muchas naciones de la pobreza extrema y de la hambruna perpetua.

No obstante, el uso de productos químicos y la pérdida de diversidad de cultivos tienen un costo medioambental. En el futuro, será necesario encontrar un equilibrio entre el fundamentalismo orgánico, por un lado, y la fe ciega en la biotecnología.

Queda claro que la alimentación ha sido determinante en el pasado, pero su influencia en el presente –y seguramente en el futuro– está lejos de reducirse, ya que sigue siendo una de las fuerzas motrices más determinantes del mundo.

Referencia: Natural and cultural influences on the evolution of the human diet: background of the multifactorial processes that shaped the eating habits of western societies. Nutrition, 2000. https://doi.org/10.1016/S0899-9007(00)00296-3

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