Seguramente has escuchado más de una vez que algunas plantas que sirven de alimento para los humanos, como el maíz o la caña de azúcar, pueden usarse como combustible. ¿Pero qué hay de hacer pegamento a partir de la comida?

Un equipo de científicos de la Universidad de Purdue ha desarrollado una tecnología inspirada en la cocina y el océano para crear pegamentos fuertes. Sus hallazgos se publicaron en la revista Advanced Sustainable Systems.

“Los adhesivos se usan en casi todos los productos de consumo que tocamos todos los días”, dijo Gudrun Schmidt, profesor asociado de práctica en el Colegio de Ciencias de Purdue, quien ayudó a dirigir el equipo de investigación. “Nos encantaría dejar este planeta como un lugar mejor para las generaciones futuras. Resulta que crear nuevos adhesivos es una forma de llegar allí”.

Proteína zeína y ácido tánico

Tal como indica Schmidt, casi todos los pegamentos utilizados en la electrónica y otros productos de consumo son elaborados a partir del petróleo, y con frecuencia con tóxicos y permanentes.

Y en vista de la amplia necesidad del pegamento en nuestros tiempos, él y sus colegas decidieron experimentar otras formas de elaboración. Entonces escogieron identificaron los compuestos necesarios para ello y los ubicaron en alimentos como nueces, frutas y otras plantas que podrían tener una composición similar a los adhesivos que se ven en los mariscos que se adhieren a las rocas.

El equipo contó con el apoyo de Jonathan Wilker, un profesor de química e ingeniería de materiales de la Universidad de Purdue con trayectoria en el estudio de mejillones y ostras para crear adhesivos que se adhieran a las superficies tal y como lo hacen los mariscos con las rocas.

Los investigadores descubrieron que algunas combinaciones de proteína zeína (presente en el maíz, por ejemplo) y ácido tánico podían reaccionar juntas y ser útiles en la producción de adhesivos de alto rendimiento que podrían desplazar al formaldehído, por ejemplo. “Hemos creado adhesivos ajustables de alto rendimiento que no son tóxicos y degradables”, afirmó Schmidt.

“Descubrimos que algunas combinaciones de proteína zeína y ácido tánico podían reaccionar juntas para generar adhesivos de alto rendimiento que podrían ser alternativas al formaldehído cancerígeno utilizado en las colas que mantienen unidos muchos muebles y otros artículos para el hogar. Sería un gran beneficio para la salud si pudiéramos cambiar a adhesivos de base biológica o incluso de base alimenticia”.

Pero además de poder sustituir compuestos cancerígenos empleados en las colas que pegan muchos artículos del hogar, también podría servir como adhesivos para envases de cartón, cosméticos y materiales de construcción como el contrachapado.

Referencia:

Strong Adhesives from Corn Protein and Tannic Acid. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/adsu.201900077