La independencia es algo que muchos territorios buscan, y esta vez le toca a un grupo de islas del Pacífico llamadas Bougainville, una provincia autónoma de Papúa Nueva Guinea.

El pequeño territorio actualmente está atravesando un momento histórico, pues se encuentran en un referéndum para decidir si sus ciudadanos quieren una total independencia o si quieren mayor autonomía. Este proceso durará hasta el 7 de diciembre, por lo que en unas semanas, Bougainville podría convertirse en la nación más joven del mundo.

Pero a pesar de esto, ¿qué tanto sabemos realmente sobre ella? Quédate un poco más y averígualo a continuación, pues la historia de este territorio podría sorprenderte.

Una pequeña región con grandes aspiraciones

Bougainville, como mencionamos antes, consiste en un grupo de islas ubicadas en el Océano Pacífico pertenecientes a Papúa Nueva Guinea, la cual tiene una superficie de 9318 km² y cuenta con más de 234.300 habitantes.

Su nombre proviene del francés Louis Antoine de Bougainville, un militar, explorador, y navegante que hizo la primera circunnavegación francesa. Este hombre descubrió el territorio en el año 1798, pero no dejó asentamientos europeos.

Sin embargo, durante el año XIX se convirtió en una colonia alemana creada por el explorador Otto Finsch y el banquero Adolph von Hansemann, quienes la llamaron Nueva Guinea Alemana, y a la misma se le adjuntaron las islas de Buka, Shortland y Treasury.

Así fue por mucho tiempo, hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Durante este conflicto, el noroeste de la isla se mantuvo bajo el control del Káiser, la parte occidental, bajo la administración holandesa; y la suroriental, bajo la australiana, lo cual la ligaba a la Commonwealth y al rey británico. A pesar de que hubo un período en 1942 en el que Japón se hizo con el control de las islas (y también desarrolló un conflicto bélico que acabó con la vida de unas dos mil personas), la nación australiana retomó la administración de la misma hasta el año 1975.

La mina de cobre para los australianos

Bougainville y las islas a su alrededor fueron de vital importancia para Australia, sobre todo luego de la creación de la mina de Panguna por parte de una subsidiaria perteneciente a Rio Tinto, pues la misma es poseedora de grandes reservas de cobre y de oro.

Esto lo aprovechaban en Papúa debido a que a la misma correspondía el 40% del PIB del territorio, pero Australia, naturalmente, tomaba parte en esto de igual forma. Sin embargo, no se le daban muchos beneficios a la población, y al darse cuenta de la gran destrucción ambiental que causaba esta mina, decidieron manifestarse en contra de esta actividad económica y comenzaron a pedir su independencia.

Para el año 1975, Papúa Nueva Guinea se estaría convirtiendo en una nación independiente, pero la isla Bougainville, que pasó a ser una provincia, no vio muchos cambios con este proceso. Incluso declararon su independencia en un intento de crear “la República de Salomón del Norte”, pero esta solicitud fue ignorada por Australia y también por Papúa.

Esta búsqueda de la independencia vino dada por la explotación económica y un profundo racismo percibido en el territorio, además de las tensiones políticas previas. Este conflicto fue creciendo, lo cual desencadenó un conflicto armado a finales de la década de los 80.

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Un movimiento secesionista fallido

Se creó entonces el Bougainville Revolutionary Army en el año 1988 y con este lograron cerrar la mina de Panguna, pero Papúa continuó con su estado de emergencia y aún abolían el estatuto de autonomía de la isla. Esto hizo que, en un intento desesperado, el líder del movimiento, Francis Ona, declarara la independencia de forma unilateral en 1990, aunque tal iniciativa causó la división de la población de la isla.

Fue entonces cuando el gobierno de Papúa decidió armar a la resistencia para mantenerse “al margen” del conflicto y no interferir de forma directa. El ejército de Ona logró tomar la capital de la isla, pero no fue por mucho tiempo. En 1994 fundaron la República de Megamui, el nombre aborigen de Bougainville, pero también fracasaron.

En el año 1995, Australia interviene y se crea un Gobierno de Transición, lo cual dio como resultado que el norte de Bougainville quedara en manos de un gobierno leal a Papúa-Nueva Guinea y el sur continuara en manos del gobierno interino de Bougainville. La resolución del conflicto fue un Tratado de Paz, y en el año 2005 la creación de un gobierno autónomo en la provincia.

Esta guerra civil tuvo como consecuencia la muerte de entre 4.000 y 20.000 personas, lo que correspondía a entre 3 y 13% de la población de la isla al comienzo de la guerra.

Un nuevo inicio

Con la creación del gobierno autónomo, también se hizo la promesa de un referéndum que hoy en día es una realidad. Hay al menos tres escenarios disponibles: se logra la autonomía, pero no la independencia; se logra la independencia y Papúa reconoce el resultado; o se logra la independencia y Papúa no lo reconoce. De todas las opciones, la última sería el desencadenante de una nueva crisis en el territorio.

Sin embargo, hay un interés extra dentro de todo este asunto: la mina de Panguna. Esta se cerró con los anteriores conflictos, sí, pero la misma aún contiene reservas de cobre y oro que están valoradas en unos 50.000 millones de dólares. Si Bougainville logra independizarse sin problemas, podría convertirse en uno de los estados más ricos de Melanesia. 53% de esta mina aún está en manos de Rio Tinto, Papúa posee 19% y Bougainville, 27%, pero aunque quieran reabrirla, esta opción aún está en consideración, pues solo reabrirla costaría al menos 6.500 millones de dólares.

Por ello, es muy difícil que esta isla, si logra su objetivo, sea completamente independiente de otros estados al menos por unos años. Actualmente, hay otras naciones que se ven interesadas en este proceso, como China y Estados Unidos, quienes ya han visto en esta región una oportunidad de inversión.

Sin embargo, no se sabrá a ciencia cierta lo que sucederá hasta que se tengan los resultados del referéndum y la respuesta de Papúa Nueva Guinea, por lo que, por ahora, estaremos a la espera de que se lleven a cabo las decisiones pertinentes.

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