Bien sabemos que la discriminación tiene diferentes formas, y estas se hacen presentes incluso en las profesiones más nobles como la medicina. Existe un término llamado “xenofobia médica” que se usa a menudo para describir actitudes negativas de los profesionales de la salud para con los extranjeros.

Estas prácticas negativas se han observado en médicos sudafricanos, que muy seguido niegan el acceso a cualquier tratamiento o atención médica a los refugiados y los migrantes. Sin embargo, una nueva investigación realizada en una clínica de salud pública en Musina, un pequeño pueblo en la frontera de Sudáfrica y Zimbabwe reveló que el tema es mucho más complejo de lo que parece.

El sistema de salud no abarca a los migrantes

El sistema de salud en Sudáfrica presenta dificultades complejas que pueden estar estimulando estas actitudes. Por ejemplo, la escasez de personal médico, la alta ocupación de camillas, la alta carga de trabajo, la baja moral entre las enfermeras en las instalaciones de salud pública y la carga de la pandemia del VIH.

Pero también las políticas sobre las enfermedades transmisibles en Sudáfrica y la región del sur de África, que se aplican a los migrantes. Los investigadores han informado que han encontrado que las pautas e tratamiento en Sudáfrica son incompletas o inaplicables para los pacientes migrantes. De hecho, las políticas y programas en la Comunidad de Desarrollo del África Meridional sobre enfermedades transmisibles como el VIH ni siquiera llegan a los pacientes migrantes.

Y esto no es algo que pueda pasar desapercibido. Los proveedores de atención médica tienen la obligación de trabajar bajo estas restricciones institucionales, burocráticas y políticas, lo que estimula esta imagen de “xenofobia médica” en la región.

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Los profesionales cumplen con sus funciones con la mayor discreción

Pero a pesar de ello, no se trata de un sentimiento demasiado arraigado entre los profesionales de la salud. La investigación reveló que estos trabajan con discreción, y aplican su propio criterio para llevar a cabo “mejores práctica” considerando la escasez de información o interferencia de otras instituciones.

Observaron que los profesionales hacían todo lo posible para proporcionar servicios de salud a los migrantes negros africanos, por ejemplo, omitiendo las barreras institucionales y políticas que dejaban de lado el registro y el tratamiento de migrantes indocumentados, migrantes que no hablan el idioma nativo y aquellos sin cartas de referencia.

Por supuesto, así como hubo proveedores de atención médica más hospitalarios, otros estereotiparon a los pacientes migrantes y los culparon de su indigencia, pero esto no necesariamente implicó que fueran excluidos del servicio médico. De hecho, se observó un fuerte profesionalismo entre los trabajadores del sector y conciencia sobre las consecuencias que podría tener el no proporcionar a los migrantes tratamientos contra el VIH.

Ante estos hallazgos, los investigadores consideran que las experiencias de “xenofobia médica” de los no nacionales en el sistema de salud pública de Sudáfrica fueron de complejidad mucho más variada que lo que implica el término en sí.

Referencia:

Telling the complex story of ‘medical xenophobia’ in South Africa. https://theconversation.com/telling-the-complex-story-of-medical-xenophobia-in-south-africa-127040

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