Se ha demostrado categóricamente que el abuso de drogas durante el embarazo conlleva un riesgo considerable e impacta negativamente el desarrollo fetal, y aunque la madre no presente una reacción particularmente fuerte a ciertos psicoestimulantes, existe evidencia sólida de que estas sustancias pueden afectar el desarrollo cerebral del bebé.

En concordancia con este entendimiento, los resultados de una reciente investigación muestran que los hijos de madres que durante el embarazo tomaron cantidades significativas de los psicoestimulantes contenidos en el café (cafeína), el tabaco (nicotina) y las anfetaminas, tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas neurológicos y psiquiátricos más adelante en la vida.

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Alteraciones moleculares

A pesar de que se conocen los efectos perjudiciales del consumo de drogas (legales o ilícitas) durante el embarazo, la distribución de las neuronas fetales que son particularmente sensibles a los psicoestimulantes y las diferencias entre los focos neurales de la sensibilidad a estas sustancias del feto y la madre siguen siendo ambiguas.

La estructura anatómica conocida como indusium griseum también está presente en el cerebro humano como una fina capa de materia gris.

El estudio, que fue realizado por investigadores de la Universidad Médica (MedUni) de Viena, en colaboración con el Instituto Sueco Karolinska, demostró que la exposición episódica a la anfetamina, la nicotina o la cafeína durante el embarazo desencadena un mal funcionamiento en el cerebro fetal, que afecta específicamente el desarrollo del indusium griseum (IG), un área del cerebro situada paralela a la superficie central de los hemisferios corticales que reaccionó a todos los psicoestimulantes probados en un modelo de ratón.

Para el estudio, los investigadores combinaron la neuroanatomía convencional con las técnicas de secuenciación de ARN más recientes, y de ese modo, estudiar cómo ocurren las alteraciones moleculares en las neuronas del indusium griseum.

Mayor riesgo

Estos análisis revelaron que el nivel de cierta proteína en particular, la secretagogina, se reduce, una deficiencia que afecta el mecanismo por el cual las neuronas son capaces de procesar la información.

Se ha demostrado que el abuso de drogas durante el embarazo conlleva un riesgo considerable e impacta negativamente el desarrollo fetal.

En referencia a esta observación, el investigador Janos Fuzik, catedrático en Centro de Investigación Cerebral de la MedUni y coautor del estudio, explicó:

“Los ratones que no tienen esta proteína responden a psicoestimulantes, como la metanfetamina, con más fuerza y con un mayor riesgo de desarrollar epilepsia”.

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En este sentido, puntualizan los autores del estudio, los niños también podrían desarrollar un mayor riesgo de complicaciones neurológicas, dado que la estructura anatómica indusium griseum también está presente en el cerebro humano como una fina capa de materia gris.

Además de identificar las regiones del cerebro que actúan como “puntos calientes” para los psicoestimulantes en el cerebro del feto, la investigación pone de relieve que las reacciones de estas sustancias en la madre son esencialmente diferentes a las de su bebé.

Referencia: Brain-wide genetic mapping identifies the indusium griseum as a prenatal target of pharmacologically unrelated psychostimulants. PNAS, 2019. https://doi.org/10.1073/pnas.1904006116

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