El dicho que sugiere que después de la tormenta viene la calma no siempre es acertado. Una nueva investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters indica que después de que los huracanes se debilitan y llegan a tormentas tropicales, las lluvias se presentan con mayor intensidad.

“Las mayores intensidades de lluvia ocurren después de que los huracanes se han debilitado a tormentas tropicales, no cuando llegan a tierra como huracanes importantes”, dice la autora principal, Danielle Touma, académica postdoctoral de la Escuela Bren de Ciencias y Gestión Ambiental de la Universidad de California, Santa Bárbara.

Décadas de registros de estaciones satelitales

Las investigaciones actuales utilizan datos satelitales y de radar para tomar datos de este tipo de fenómenos, pero este tipo de datos solo abarcan fines del siglo XX y principios del XXI.

Lo bueno es que hay registros tomados por estaciones meteorológicas desde 1900, y fueron precisamente estos los empleados por Touma para su investigaciones. Gracias a estas mediciones, pudo calcular la extensión de tierra que experimentó lluvias así como la cantidad de lluvia que cayó.

Touma analizó décadas de registros y encontró que las lluvias se presentaban con mayor intensidad después que un huracán había disminuido a la categoría de tormenta tropical. De modo que, según sus hallazgos, la peligrosidad de los huracanes no disminuía después de pasar a tormentas, sino que aumentaba a pesar de sus velocidades de viento más lentas.

“Se podría pensar que los huracanes son más peligrosos cuando son más fuertes, porque es cuando los vientos están azotando más rápido”, dice dice la coautora Samantha Stevenson, profesora asistente en la Escuela Bren, “pero este documento realmente encuentra que el riesgo debido a la lluvia extrema es mayor después de que el huracán ha debilitado poco”.

¿Cómo pierden fuerza los ciclones?

Los autores explican que los ciclones tropicales tienden a disminuir cuando golpean la tierra porque estánseparados de su fuente de energía que es el océano. Ante ello, el agua caliente debajo de ellos deja de evaporarse, y por consiguiente, no hay convexión que continúe con la dinámica.

Esto hace que el ciclón se desorganice y gire a velocidades más bajas, pero extendiéndose aún más. “Ahora está estacionado en un lugar, y puede arrojar mucha lluvia en un lugar en particular”, explica Stevenson.

Este efecto también se observó más pronunciado en ciclones que comenzaron como huracanes de alta peligrosidad. Los más pequeños, en cambio, seguían el mismo patrón: golpear la tierra, reducir la velocidad y extenderse, pero sin el gran volumen de agua que causa daños.

El calentamiento global empeorará los lluvias de los ciclones

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La intensidad de las lluvias de los ciclones tropicales aumentará a a medida que aumenten las temperaturas globales.

Los autores también pudieron usar estos datos para predecir eventos futuros, y señalan que la intensidad de la lluvia de ciclones tropicales aumentará a conforme aumenten las temperaturas globales. Por lo que no es descabellado pensar que el calentamiento global ejerza gran influencia en estos fenómenos.

“Dado que nuestro análisis utilizó registros más largos que los estudios anteriores, pudimos detectar mejor las tendencias a largo plazo. Lo que este documento agrega a la conversación es a qué tipos de tormentas debemos prestar más atención en los planes de preparación para desastres”.

El estudio coincidió con la llegada del terrible huracán Harvey a Houston en 2017, momento en el cual las inundaciones en el sur de Texas acumularon aproximadamente $ 130 mil millones en daños, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

Referencia:

Variations in the Intensity and Spatial Extent of Tropical Cyclone Precipitation. https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1029/2019GL083452

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