Es claro que el ébola se trata de una patología que ha causado muchas muertes en el siglo XXI. Su llegada sacudió los cimientos de la medicina al enfrentarla a un mal resistente, agresivo y desconocido.

Ahora, el paso del tiempo ha iluminado algunas partes del mismo lo suficiente como para que se empiecen a desarrollar tratamientos para contrarrestarlo. Sin embargo, estos aún no son tan efectivos como desearíamos y la búsqueda de la fórmula perfecta aún continúa.

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Para poder seguir con ello, el estudio conocido como PALM, el nombre acortado que recibe “Pamoja Tulinde Maisha” que significa “Juntos salvamos vidas”, llevó a cabo una investigación con tres vacunas experimentales (mAb114, REGN-EB3, remdesivir) y una de control que se trataba del tratamiento común que se utiliza actualmente para la enfermedad (ZMapp).

Los tratamientos experimentales superaron a los tradicionales

Dentro del estudio en la República Democrática del Congo participó un total de 681 pacientes que padecían la enfermedad entre octubre de 2018 y noviembre de 2019. Estos, a su vez, se dividieron al azar en 4 grupos.

Cada uno de estos recibiría una vacuna experimental específica o la de control. Con ello, se podrían observar en paralelo cómo cada una de estas se desenvolvían en el organismo.

Al final del día, dos vacunas experimentales mostraron ser mucho más efectivas que el tratamiento clásico. Estas dos fueron mAb114 y REGN-EB3. Mientras que, remdesivir mostró unos resultados más similares de los del ZMapp.

Asimismo, se pudo ver un impacto claro tanto en las tasas de mortalidad como en la cantidad de organismos del virus en la sangre a la hora del deceso de acuerdo a la vacuna recibida.

El mAb114 mostró el porcentaje de mortalidad más bajo cuando los niveles de presencia del ébola en la sangre eran bajos, siendo tan solo de un 10% en los pacientes atendidos. Por otra parte, el REGN-EB3 lo siguió de cerca con tan solo un 11%. Del otro lado de la balanza estuvieron el remdesivir y el ZMapp con un 29 y 25% respectivamente.

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Por otra parte, si el virus se encontraba muy presente en la sangre, los porcentajes de mortalidad se registraron de esta manera: 70% de mAb114, 64% de REGN-EB3, 86% del remdesivir y de 85% para ZMapp. Con ello, los primeros dos nuevamente demostraron ser la mejor opción a la hora de recibir un tratamiento.

La identificación temprana es la clave

El descubrimiento de estos dos componentes representa un avance significativo en la búsqueda de curas para el ébola. Con su uso, los porcentajes de mortalidad por esta enfermedad poco a poco deberán disminuir.

Eso sí, los investigadores aún recalcan lo importante de un diagnóstico temprano de la enfermedad. Ya que, el riesgo de muerte aumenta un 11% por cada día que esta no sea tratada.

Por ello, es literalmente vital que las personas acudan por ayuda apenas sientan la presencia de los síntomas. De este modo, la sangre no estará tan contaminada con el virus y habrá muchas más posibilidades de luchar contra él y ganar la batalla.

Aún hay mucho que mejorar

Durante esta investigación, los pacientes también recibieron por igual tratamientos alternos de asistencia para tratar de mantenerlos sanos y libres de nuevas infecciones. Como una conclusión, los investigadores de PALM consideran que aún hay mucho que trabajar con las nuevas vacunas.

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Ya que ha sido comprobada su efectividad, ahora es importante trabajar para aumentar la misma. Del mismo modo, es crucial el avance en los procesos colindantes de cuidados para mantener un mejor cuidado de la salud general del paciente, de forma que todo sume en favor del organismo a la hora de enfrentarse a esta enfermedad.

Referencia:

A Randomized, Controlled Trial of Ebola Virus Disease Therapeutics: DOI: 10.1056/NEJMoa1910993

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