En nuestro artículo sobre la diferencia entre el calentamiento global y el cambio climático mencionamos que nuestro planeta ya ha atravesado cambios climáticos drásticos a lo largo de su historia. Pero en comparación con los anteriores, el actual ha sido propiciado y estimulado por la actividad humana.

Pues bien, aunque con frecuencia nos sugieran olvidar el pasado, lo cierto es que este puede darnos muchas respuestas en torno a nuestro presente, e incluso, sobre nuestro futuro. Conscientes de ello, los investigadores han enfocado parte de sus esfuerzos en estudiar el pasado distante para tener una idea de que lo que nos depara el futuro en cuanto al clima.

“Lo que nos interesa es entender cómo funciona el clima”,  comentó Didier Roche del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

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Hielo, polvo y anillos de los árboles

Los investigadores del Laboratorio de Ciencias del Clima y el Medio Ambiente (LSCE) tenían interés en crear un registro integral del cambio climático que abarcara cientos de miles de años, a partir del cual poder trazar la dinámica de los ciclos de y enfriamiento que la Tierra ha experimentado y detectar el factor que los hace ocurrir.

Para ello, pusieron atención en los núcleos de hielo, algunos de los cuales han sido perforado hasta 3.2 kilómetros de profundidad el Proyecto europeo para la extracción de hielo en la Antártida (EPICA).

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Los anillos de crecimiento de los árboles pueden dar información sobre la frecuencia de incendios forestales en el pasado.

Se sabe que algunos datan de hace 800,000 años y que contienen pequeñas burbujas de aire atrapado. Estas burbujas dan una idea de los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero. De hecho, a partir de las burbujas de gas “podemos reconstituir la composición de la atmósfera”, dijo Anais Orsi, investigadora de la Comisión de Energía Atómica (CEA) de Francia.

A su vez otros núcleos similares de sedimentos o incluso los registros de anillos de troncos de árboles permiten construir una imagen del clima en la Tierra. Las partículas de polvo “pueden decirnos si hubo muchos incendios forestales en la Patagonia o si Australia estaba pasando por un período muy seco”, agregó la investigadora.

En cambio, los anillos de crecimiento de los árboles “nos pueden decir acerca de la temperatura, la luz solar y los niveles de humedad”, dijo Valerie Daux, profesora de la Universidad de Versalles-Saint Quentin, a las afueras de París.

Los investigadores también se valen de los datos proporcionados por los niveles del isótopo de carbono 14, que proporcionan otra línea de investigación para establecer “a qué velocidad puede adaptarse un ecosistema al cambio climático”, según Christine Hatte de la CEA.

Al juntar todos estos datos y procesarlos es posible crear modelos climáticos que abarquen el pasado de nuestro planeta que, extrapolándose, permiten estimar lo que nos depara el futuro, que parece ser mucho más cálido.

Esta parece una idea prometedora para prepararnos para lo que viene, de ser posible, sin embargo, no debemos dejar de lado las acciones ambientales recomendadas anteriormente en un artículo publicado en BioScience, que predice mucho sufrimiento en caso de que la crisis climática no mejore.

Referencia:

Scientists scour past for future climate clues. https://phys.org/news/2019-11-scientists-scour-future-climate-clues.html

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