No hay forma de negar que Apple es una de las compañías más reconocidas de la actualidad. Desde décadas atrás, la empresa ha innovado en el mercado de la tecnología y nos ha traído algunos de los equipos más icónicos hasta la fecha.

Jony Ive, junto con Steve Jobs, formó parte del nacimiento de muchas de estas ideas. Después de la partida de este último, Ive continuó trabajando con Apple y desarrollando nuevos equipos con ese estilo distintivo de la marca.

Desde su ingreso a la misma en 1992, cumplió casi como 3 décadas de trabajo en conjunto con la marca. Ahora, está buscando nuevos horizontes y ha decidido separarse de la empresa para poder desarrollar su propio negocio de diseño creativo, LoveFrom.

Esta semana, el nombre de Jony Ive finalmente ha desaparecido de la página oficial de la compañía, lo que finalmente le ha puesto un toque de realidad a su partida que se anunció a mediados de este año. Con ella, queda sellado el pacto: para el 2020 Ive ya no estará en el plantel de Apple.

Atrás deja un legado, uno cuya historia empieza desde sus edades más tempranas, y que, aunque ya no de la mano de Apple, se seguirá construyendo en los años venideros.

Orígenes ingleses

Jony Ive.

Esta mente creativa nació el 27 de febrero de 1967 en Chingford, Londres, bajo el nombre de Jonathan Paul Ive. Comenzó a destacarse desde sus primeros estudios universitarios en la Universidad Politécnica de Newcastle (actualmente conocida como Universidad Northumbria).

Tanto así que, sus diseños finales en la universidad pasaron a ser parte de la exhibición permanente de un museo aledaño, muy conocido en la región. Antes de ingresar como tal en el diseño industrial, estuvo interesado en el de automóviles.

Ya que, en ellos era posible expresar un estilo estético muy afín a aquel por el que siempre se ha regido. Sin embargo, sus maneras londinenses no concordaban con el estilo informal del diseño automovilístico de la época. Por ello, afortunadamente para Apple y para el mundo, cambió su norte al diseño industrial.

El minimalismo por delante

Desde sus más antiguos inicios, Ive y sus creaciones estuvieron altamente sesgadas por el estilo del movimiento Bauhaus. Este, básicamente, se trató de una corriente estética basada en el minimalismo.

En ella, se sostenía que la simplicidad de las líneas y elementos estéticos eran el mejor modo de alcanzar la belleza y la elegancia. Resumidamente, era aquel que sostenía el estandarte que citaba “menos es más”.

Eso sí, la simpleza del diseño bajo ningún respecto debería interrumpir las funcionalidades del mismo. De hecho, la meta es que este sea sencillo y al mismo tiempo funcional. Así, cuenta con la capacidad de cumplir un rol en la vida cotidiana sin perder la elegancia y el magnetismo característicos que tienen los diseños sobrios y minimalistas.

Un salto que cruzó continentes

Por supuesto, la vida laboral de Ive no comenzó en Apple. De hecho, prestó por primera vez sus servicios en una compañía de diseño británica conocida como Tangerine. En ella, al igual que en todos los ámbitos que implicaban creatividad y diseño, se destacó.

No obstante, no siempre fue de la mejor manera. En realidad, incluso llegó a tener problemas con varios clientes puesto que consideraban que sus diseños eran “costosos y difíciles de producir”.

Ello ocasionó un choque inmediato para Ive, siempre interesado en el diseño por encima de todo. Por ello, no pasó sus años en esta empresa verdaderamente feliz o realizado. Para inicios de los noventa, la naciente empresa estadounidense, Apple, comenzó a ser cliente de Tangerine.

Este fue el primer encuentro que Ive tuvo con la marca. Desde un principio, comenzó a crear propuestas de diseño para ellos y estos las aceptaron. Ya que, iban de la mano con el estilo que buscaban y su lema identificativo “It just Works”.

Para 1992, Apple le ofreció a Ive la oportunidad de trabajar directamente para ellos en la empresa. En ese momento, lo dudó debido a que aceptar implicaría no solo cambiar de continente, sino también dejar a toda su familia y amigos atrás.

De nuevo, afortunadamente, terminó por aceptar la oferta y unirse a las filas de Apple. En un principio, fungió como uno más del equipo, pero rápidamente comenzó a destacar. Luego, en 1997 cuando Steve Jobs vuelve como miembro activo de la empresa, es cuando Ive recibe el mayor reconocimiento por su obra.

Todo ello debido a que, ambos parecían compartir la misma visión de lo que debería ser la compañía y los productos que esta desarrollaría. Tal fue la sincronicidad entre sus mentes que, mientras Jobs fue CEO, Ive fue CDO o Jefe del departamento de diseño de la empresa, un cargo que mantuvo después de la muerte de Jobs, hasta este año.

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Su huella imborrable

Es innegable el impacto que ha tenido su aporte en la forma en la que vemos hoy los productos de la compañía. Como primera tarea después de ser nombrado CDO, tuvo que comenzar a pensar en el diseño estético que tendría uno de los productos más icónicos de Apple para la fecha, la Macquintosh, o, mejor dicho, específicamente, la iMac.

Este primer diseño, minimalista, de ruptura y alternativo, llamó la atención del público y marcó la pauta para todo lo que vendría después. Por si fuera poco, este diseño fue crucial para el aumento de su popularidad en el mercado y lo que generó que la empresa pudiera escapar de una quiebra que le venía pisando los talones.

Después del anuncio oficial del iMac en 1998, llegó al mundo en el 2001 otro anuncio revolucionario, el iPod. No solo era impactante la llegada de este equipo compacto en el cual se podían guardar en menos espacio muchas más canciones que en un disco, sino que las visuales minimalistas en varios colores del dispositivo volvieron a jugar a su favor para que ganara popularidad.

Seis años más tarde, en el 2007 nos encontraríamos con el producto ícono de Apple en la actualidad, el iPhone. Este no solo era un teléfono, sino que cumplía con dos funciones inéditas, actuaba como un iPod y al mismo tiempo se podría acceder a la web desde él. Desde el día uno, su estilo libre de diseños intrincados llenó a la marca con un aura de elegancia y pulcritud que hasta la fecha ha podido mantener.

Para continuar con el camino de innovaciones, en el 2010 Steve Jobs presentó el iPad diseñado por Ive. Este, básicamente, era una versión extendida del iPhone llena de incluso más funcionalidades. Estaba diseñado para llevar la funcionalidad de una PC y la comodidad de un teléfono a la palma de tu mano.

Finalmente, Ive tuvo ciertos tropiezos con el Apple Watch, pero mucho de ello se debió a que, desde el 2015, tras la muerte de Jobs, la relación entre Ive y el nuevo CEO, Tim Cook, no era la misma. Ive comenta que este no estaba verdaderamente interesado en el diseño.

Cimientos soportan el legado de Ive

Además de su larga trayectoria como parte fundamental del diseño de los icónicos equipos de Apple, este innovador diseñador también se encargó de ayudar con la construcción de variados edificios de la compañía.

La actual cede de Apple (Apple Park), tuvo un aire futurista al momento de su construcción y lo sigue teniendo ahora en sus 2,6 millones de metros cuadrados. Todo ello, gracias a la influencia visionaria de Ive que participó en la realización de los planos, la escogencia de la distribución del edificio y la forma de movilizarse en el mismo.

Tanto él como Steve estuvieron presentes en las primeras fases de su creación y su meta era integrarlo a la naturaleza. Asimismo, esperaban poder limitar el uso de ascensores, por lo que redujeron el número de pisos a unos manejables cuatro.

Una trayectoria reconocida

A pesar de su abrupta salida de la compañía debido a posibles diferencias de criterio y visión, Ive deja atrás un legado que no ha parado de ser reconocido, ni lo hará. De hecho, además de ser el CDO de Apple, también funge actualmente como Canciller del Colegio Real de Arte en Inglaterra.

Desde el siglo pasado, este hombre ha recibido infinidad de reconocimientos. Sin embargo, algunos de los más resaltantes han sido los siguientes.

Para el 2003, recibió el primer galardón anual del Museo de Diseño para el “Diseñador del Año”. Asimismo, ese mismo año recibió la distinción honorífica británica Royal Designer for Industry (RDI).

Luego, para el 2006, se convirtió en un Miembro Honorario de la Academia Real de Ingeniería. Ese mismo año, recibió el título de Comandante de la Orden del Imperio Británico, un cargo que subió a Caballero Comandante en el 2012. Para el 2009 obtuvo dos doctorados honorarios uno otorgado por la Escuela de Diseño del Rhode Island y otro dado por el Colegio Real de Arte.

En el 2016 recibió más doctorados honorarios de las universidades Cambridge y Oxford. Asimismo, se convirtió en miembro honorario del Jesus College, en Cambridge.

Como se puede ver, su huella ha quedado marcada en el mundo académico, laboral y social. Después de todo, sus diseños y sus aportes siempre serán recordados como aquellos que le dieron y le seguirán dando la personalidad a una marca que siempre se distingió por tener un enfoque diferente.

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