Es imposible negar que, en la actualidad, la inteligencia artificial (IA) ha llegado para quedarse. Cada vez con más frecuencia la vemos llegar a nuevas áreas de nuestra cotidianidad para comenzar a facilitarnos variados procesos diarios.

Sin embargo, la verdad es que las cosas no siempre fueron así. En realidad, desde hace más de medio siglo la idea de la IA ha rondado a la humanidad. Pero, en ese tiempo, la reacción a la misma era mucho más de apatía en comparación con el actual interés que existe en la misma.

En aquella época en la que la IA aún no era popular, y la humanidad no confiaba en sus capacidades –y casi ni siquiera en su existencia– una mujer se dedicó a publicar un libro que reflejara la historia de la inteligencia artificial y el viaje de transformación que esta había realizado.

Este libro de Pamela McCorduck se tituló Machines Who Think y llegó al público hace ya 41 años, en la década de los setenta. En ella, era posible contar con un informe detallado de los avances tecnológicos de la IA en esa época. 16 años atrás, realizó una actualización de dicho libro y declaró que no publicaría otro igual.

This Could be Important

Para nuestra buena fortuna, hace un mes salió al mercado un segundo tomo de su línea de literatura relacionada a la IA. Este se ha titulado This Could be Important y, a diferencia del primero, se trata más de una remembranza de las 6 décadas de estudio de la IA que McCorduck pudo presenciar, que el estudio detallado de su primera entrega.

Dentro de este escrito, la autora no solo narra en primera persona sus encuentros con los pioneros detrás de los inicios de la IA, sino que también hace comentarios sobre el carácter de cada uno de ellos.

De este modo, no solo tenemos una mirada única que nos lleva a conocer el proceso de creación por el que transitó la inteligencia artificial, sino también el carácter y la idiosincrasia de aquellas mentes detrás de este.

Conociendo a los apóstoles

Pamela McCorduck.

En aquella época, la autora tuvo la oportunidad de conocer de primera mano a los que ella misma denomina en su libro como “los apóstoles”. Estos eran: John McCarthy, Allen Newell, Herb Simon, Ed Feigenbaum, Marvin Minsky y Raj Reddy.

A todos y cada uno de ellos les dedica un espacio dentro de sus remembranzas para relatar sus logros, modos de pensar y las impresiones que generaron en ella. Como digna discípula, McCorduck escuchó con atención los aportes de cada uno y se enamoró de la forma de ver a la inteligencia artificial que cada uno de estos tenía.

La inteligencia artificial también es humana

Un detalle muy particular acerca del anterior punto de vista desde el que se manejaba la inteligencia artificial y la posibilidad de hacer que las máquinas pensaran, es que se trataba de un enfoque muy humanista.

Ya que, este buscaba comprender no solo los procesos a través de los cuales hacer que las máquinas pensaran, sino el por qué detrás de esas decisiones y no otras. Básicamente, buscaban entender qué era aquello que nosotros identificábamos como “pensamiento humano” y qué era lo que creíamos que podíamos hacer para realmente replicarlo.

La Era de las grandes preguntas

Pamela McCorduck.

En ese entonces, el proceso era importante, pero el simbolismo detrás del mismo lo era aún más. Se podría decir que esas antiguas décadas en las que se desarrolló la inteligencia artificial fueron el período más filosófico de la misma.

Allí, no solo se la estaba creando y desarrollando, sino que también se estaba buscando el significado oculto. No era raro que dudas sobre el proceso de creación de la misma y qué era lo que este decía de nosotros como sociedad, como humanos, salieran a la luz durante el desarrollo de esta.

Por ello, McCorduck aún ahora defiende que la inteligencia artificial, más que ser solo un proceso, es parte de nosotros. Asegura que esta es solo un reflejo de nuestra idiosincrasia y que, más temprano que tarde, será una parte de nosotros.

La IA en la actualidad

Lastimosamente, McCorduck no siente la misma pasión por los procesos de desarrollo actuales de la IA, como la que sintió con los apóstoles. Ahora, los nuevos creadores (Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio y Yann LeCun) no cuentan con un observador tan adepto como lo fue McCorduck.

Por lo que, con seguridad, en el futuro no podremos contar con un vistazo tan íntimo a las motivaciones y las ideologías que los llevaron a trabajar en la IA. Aunque McCorduck ya ha declarado no sentir el mismo interés por el deep learning actual, más basado en estadísticas que en la simbología que estas representan, admite saber que la IA se está dirigiendo a un nuevo camino, uno que será mejor.

De hecho, comenta que considera que la Era de la IA está mucho más cerca de lo que esperamos. Algunos opinan que faltan décadas para poder tenerla en su auge. Pero, para ella, es cuestión de pocos años para que comencemos a vivir aquello con lo que ella soñó tan esperanzadamente hace más de 4 décadas atrás.