Por lo general, cuando pensamos en la ley de la naturaleza nos imaginamos la típica supervivencia del más fuerte. Según las teorías de selección natural, solo los organismos más aptos y mejor adaptados cuentan con la posibilidad de reproducirse.

En pocas palabras, en un estado natural, solo deberían sobrevivir o tener las ventajas aquellos con los genes más favorecedores. Sin embargo, en la actualidad, ha sido posible demostrar que existen algunas excepciones a esta ley.

El ejemplo más claro ha sido dado a conocer hoy en Ecology Letters e involucra a una especie de peces muy conocida en el mundo: los peces payaso. Gracias a un nuevo estudio que se ha realizado en estos durante 10 años, ha sido posible notar que su selección natural evolutiva, no se lleva a cabo de la forma en la que pensamos.

La casa importa más que los genes

Los científicos involucrados en este estudio se dieron a la tarea de estudiar 5 generaciones de peces payaso en los arrecifes de coral de las costas de Papúa en Nueva Guinea. Con este estudio, llegaron a identificar a todos y cada uno de los individuos que pertenecían a esta colonia.

De este modo, fueron capaces de determinar los parentescos y comenzar a comparar los estilos genéticos de aquellos individuos que se reprodujeron de aquellos que no. Sin embargo, el estudio no fue por donde los investigadores pensaban.

Ello debido a que, no fueron capaces de identificar grandes variables genéticas que le dieran ventaja a un individuo sobre los otros. Por otra parte, un detalle que sí demostró ser vital se trata del entorno que estos escogieran como su hogar. En pocas palabras, la calidad de la anémona que eligieran para vivir, determinaría su éxito evolutivo.

¿Cómo han descubierto esto?

Básicamente, han podido posar sus manos sobre este nuevo conocimiento en base a la observación y a los datos recaudados durante la última década. A pesar de que los genes no eran un factor determinante, era claro que sí había un elemento que favorecía a unos peces sobre otros.

A través de la investigación, el equipo fue capaz de determinar que lo realmente influía era la calidad de la anémona en la que residían las criaturas. Mientras más sana y de mejor calidad fuera, más oportunidades tendría el pez payaso de procrear.

Un problema a simple vista

Al saber esto, queda claro entonces que el entorno se trata de un factor determinante para el mantenimiento del pez payaso como especie. Aunque en la actualidad este no se encuentra directamente amenazado, la verdad es que su existencia podría comenzar a peligrar más de lo que nos imaginamos.

No es un secreto que los arrecifes de coral se encuentran mermando en todo el mundo en consecuencia del cambio climático. Con ellos, dentro de poco, las anémonas también podrían comenzar a desaparecer, lo que, en respuesta, causaría daños en el proceso reproductivo de esta especie animal.

Como se puede ver, todo se trata de una cadena de efectos que se pueden descontrolar en el momento en el que un eslabón vital desaparezca de la ecuación. Para evitar sufrir las consecuencias de esto, es necesario que se comiencen a tomar medidas serias en pro de combatir el constante avance del temido cambio climático.

Referencia:

Strong habitat and weak genetic effects shape the lifetime reproductive success in a wild clownfish population: https://doi.org/10.1111/ele.13428