Bien sabemos que para muchos, la elección de una carrera universitaria supone una tarea bastante difícil, ¿pero por qué? Entre las razones figuran inmadurez, problemas familiares, dificultades económicas e incluso no tener muy claro qué es lo que se quiere estudiar, dentro de lo cual hay muchos factores influyentes.

Pues bien, aunque crecemos con la idea de que para obtener un empleo relativamente cómodo y bien pagado es necesario estudiar, algunos estudiantes presentan dilemas entre escoger entre su pasión, con la cual no ganarían mucho, o una segunda opción, no tan emocionante pero sí más lucrativa.

Tal parece que estas dificultades son un poco más frecuentes en las mujeres, que según una nueva investigación publicada en la revista Sociology of Education, suelen seleccionar especialidades diferentes de los hombres, a pesar de perspectivas de ganancias similares.

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“Incluso cuando las mujeres ponen gran énfasis en las ganancias, otras preferencias pueden finalmente ganar para ellas”, dijo Natasha Quadlin, profesora asistente de sociología en el estado de Ohio y autora del nuevo estudio.

Los hombres escogen carreras más lucrativas

Quadlin utilizó datos del estudio Pathways through College, que encuestó a 2.720 estudiantes de tres instituciones de educación superior que tenían programas destinados a atraer y retener carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Los participantes, que estaban en su primer trimestre, debieron calificar en una escala del 1 al 5 la importancia de cuatro aspectos a considerar a la hora de seleccionar una especialización: dinero ganado, opciones de carrera, clases interesantes y ayuda a otros. Luego informaron la especialidad que habían escogido.

Entonces Quadlin y su equipo consultaron los datos federales para estudiar las ganancias asociadas a cada una de estas especialidades, a fin de identificar los patrones en su conjunto de datos. Encontraron que los hombres suelen escoger carreras con ganancias más altas que las que escogen las mujeres.

“El patrón era claro: las carreras que los hombres eligen están asociadas con ganancias significativamente más altas que las carreras que las mujeres eligen, independientemente de las preferencias principales de los hombres y las mujeres”.

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Cuando tanto hombres como mujeres dan prioridad a las ganancias a la hora de escoger una especialización, los primeros escogen aquellas que pagan más. Esto se observó incluso cuando ambos géneros priorizaron otras preferencias para su especialidad, como una en la que pudieran ayudar a las personas, estos seguían escogiendo especializaciones con salarios más altos.

Siguiendo este ejemplo, los hombres que manejaron dicho aspecto entre sus prioridades tenían más probabilidades que las mujeres de escoger biología, una especialización similar a la medicina, pues consideraban que los médicos ayudaban a las personas. Sin embargo, las mujeres, aunque querían cumplir este mismo objetivo, presentaron mayor tendencia a elegir enfermería, que si bien está relacionada con la medicina, no es tan bien pagada como esta.

“La enfermería es un trabajo relativamente bien remunerado, pero generalmente no paga tanto como los médicos pueden ganar”, afirmó Quadlin.

¿Por qué estas diferencias?

La autora explica que la razón de estas diferencias entre géneros a pesar de tener las mismas preferencias radica en la percepción general que hay sobre estas. Algunas podrían no ser tan receptivas hacia las mujeres como otras.

“Hay investigaciones que sugieren que hombres y mujeres tienen ideas muy diferentes sobre qué tipos de carreras y campos están abiertos y disponibles para ellos”, dijo la socióloga. “Algunas carreras de STEM que pagan más pueden no ser tan receptivas a las mujeres como a los hombres, por lo que las mujeres ajustan las carreras que seleccionan”.

Esto explicaría que algunas mujeres motivadas para ganar mucho dinero escojan carreras relativamente altas, pero también más abiertas y disponibles para su género.

Quadlin también resalta la posibilidad de cambiar esta forma de pensar sea más difícil de lo que parece. Por ejemplo, si se desea atraer a más mujeres al sector STEM puede que no sea tan fácil porque cambiar su parecer podría llevarlas incluso a otros sectores diferentes. Por lo que en lugar de intentar cambiar sus preferencias, quizás el ámbito STEM deba mostrarse más receptivo y abierto hacia ellas.

Referencia:

From Major Preferences to Major Choices: Gender and Logics of Major Choice. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0038040719887971

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