Recientemente un estudio reveló que la energía necesaria para abastecer y dar una vida digna a la población no tendría mayor impacto sobre la crisis climática que atraviesa nuestro planeta. Pero también encontraron que la riqueza sí promueve un aumento preocupante del consumo energético.

Ahora una nueva investigación se ha centrado en el tema de la alimentación, y ha encontrado que las dietas humanas exacerban el cambio climático por no alimentar de manera adecuada a más de 800 millones de personas.

Indicadores medioambientales, económicos, sociales y nutricionales

Un equipo de investigadores realizó una revisión minuciosa de la literatura científica relacionada con los sistemas alimentarios abarcando casi dos décadas de estudio con el fin de calificar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios en todo el mundo.

Consultaron un total de 83 documentos sobre el tema, y encontraron 192 indicadores, de los cuales muchos se superponían, pero al mismo tiempo, no todos eran comparables entre todos los países 97 países de bajos, medios y altos ingresos considerados en la investigación.

La escala va del azul al rojo, y el azul indica un alto puntaje de sostenibilidad, sin embargo, no hay suficiente información para calificar bien cada país. Crédito: Centro Internacional de Agricultura Tropical.

Los investigadores fueron condensados en 20, y clasificados en cuatro dimensiones: medioambiental, económica, social y alimentaria-nutricional, las cuales cubren una amplia gama de factores influyentes en los sistemas alimentarios. Entre ellos, las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura, el comercio justo, la volatilidad de los precios de los alimentos, el tamaño de la fuerza laboral femenina y, cómo no, la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Dichos indicadores permitieron rastrear los cambios en la sostenibilidad a lo largo del tiempo, según los investigadores, pueden ser útiles para guiar políticas y acciones orientadas a mejorar los sistemas alimentarios. El aumento de la población y, por consiguiente, la mayor demanda de alimentos, junto con el cambio climático son factores dignos de consideración en este sentido, pues ejercen una presión importante sobre los sistemas alimentarios de todo el mundo.

Pero tal como indican los autores en su publicación en la revista Nature:

“El documento muestra cómo la disponibilidad de datos (o la falta, por lo tanto) da como resultado una compensación inevitable entre el número de indicadores y el número de países, y destaca cómo se puede utilizar la optimización para presentar la métrica más robusta posible dada la existencia de estas compensaciones en el espacio de datos”.

Se maneja poca información sobre sistemas alimentarios

Los sistemas alimentarios se definen como redes de producción y consumo de alimentos que van desde la preproducción hasta el desperdicio de los alimentos. A pesar de sonar tan común dada la necesidad y frecuencia de alimentación para la vida humana, este es un área muy poco evaluada.

Según Christophe Béné, autor principal del estudio y experto principal en políticas en el área de investigación de Análisis de Políticas y Decisión (DAPA) del CIAT, esta investigación “destaca lo poco que se sabe actualmente sobre los sistemas alimentarios”. Tal parece que la poca porción de información que es considerada por sistemas estadísticos nacionales, tanto en países de ingresos altos como bajos, ha impedido construir una imagen completa de todo el sistema.

Ya se ha hablado de que es necesario transformar las dietas, no solo para la salud humana, sino también para del planeta, pero esto es un tema bastante complejo y deben considerarse las variables sociales y económicas que den lugar a sistemas alimentarios sostenibles. Los autores destacan que esta investigación persiguió el objetivo de definir algunos términos que pudieran servir de base para nuevas iniciativas.

“Abordar la cuestión de la insostenibilidad de nuestros sistemas alimentarios es fundamental ya que el mundo se está preparando para los desafíos de elección difícil y las compensaciones potencialmente masivas en torno a temas relacionados con la calidad y la seguridad alimentaria en las próximas décadas”.

Por su parte, Camila Bonilla, coautora del estudio, destaca que este es el “el primer intento de medir y caracterizar empíricamente la sostenibilidad de los sistemas alimentarios en todo el mundo”, el cual ha considerado también aspectos sociales y económicos. Sin lugar a dudas, se trata de un paso crítico para comprender la relación entre la estructura y la función de los sistemas alimentarios a nivel mundial, y su sostenibilidad.

Referencia:

Global map and indicators of food system sustainability. https://www.nature.com/articles/s41597-019-0301-5