Recientemente hablamos del cilio primario, una estructura primitiva que conservaron los organismos multicelulares durante su evolución, y que se ha comprobado que detecta el ácido graso omega-3.

La mejor parte es que el consumo de este se ha asociado con una mayor producción de células grasas y una mejor distribución de la energía, lo cual puede tener importantes implicaciones en los estudios sobre obesidad y sus enfermedades derivadas.

Pues bien, una nueva investigación basada en ratones de laboratorio ha revelado que existen dos genes parecen regular el comportamiento de las células madre en los intestinos, y que su relación con las células que consumen grasa puede jugar un papel importante en el cáncer de colon. Los hallazgos se publican en la revista Gastroenterology.

La función conjunta de dos genes

En condiciones normales, las personas pierden millones de células de la piel diariamente, y lo mismo ocurre con las células intestinales. En esta oportunidad, el énfasis va sobre estas últimas, que se renuevan constantemente y se encargan de proporcionar el material necesario para la renovación continua del revestimiento del intestino.

Sin embargo, el ritmo normal de estas células puede verse alterado, lo cual puede dar lugar a cáncer de colorrectal (del colon o del recto), la tercera forma de cáncer más común entre hombres y mujeres en los Estados Unidos.

Los últimos estudios demuestran que las ditas “occidentales” altas en grasas pueden aumentar las células madre intestinales, lo cual podría ser la causa del mayor riesgo de cáncer en las poblaciones que la siguen.

Recientemente se descubrió que el trabajo conjunto de dos genes, HNF4A y HNF4G, promueve el funcionamiento adecuado del ya mencionado revestimiento intestinal, e interesados en indagar en su influencia, los investigadores de la Universidad de Rutgers la estudiaron con detención en ratones modificados genéticamente.

Encontraron que los ratones perdieron células madres intestinales cuando se inactivaron dichos genes en su organismo, lo cual sirve de evidencia de la importancia de su presencia. Sobre ello, se creen que ambos genes les proporcionan energía a las células madre, lo cual les permite quemar grasa.

“Esto es importante porque los científicos han demostrado que cuando hay demasiada grasa en la dieta en el intestino, el número de células madre aumenta, lo que aumenta la susceptibilidad al cáncer de colon”, dice el autor principal Michael Verzi, profesor asociado en el departamento de genética de la Universidad de Rutgers-New Brunswick.

Dada la importancia de estos dos genes, las próximas investigaciones deberían enfocarse en determinar si en realidad los dos pueden alterar el número de células madre, y por tanto, el riesgo de cáncer durante una dieta alta en grasas.

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer, un poco más de 101 mil estadounidenses podrían recibir dicho diagnóstico este año, por lo que este tipo de hallazgos son de vital importancia en el desarrollo de medidas preventivas y tratamientos.

Referencia:

HNF4 Regulates Fatty Acid Oxidation and is Required for Renewal of Intestinal Stem Cells in Mice. https://www.gastrojournal.org/article/S0016-5085(19)41587-4/pdf