A pesar de que algunos sectores de la sociedad aún no se encuentran muy convencidos, la verdad es que el cambio climático está aquí. Este ahora causa aumentos de temperaturas nunca antes vistos, derretimiento de los polos, cambios en las corrientes marinas, patrones migratorios de animales alterados y modificaciones en las temporadas que afectan tanto a la fauna como a la flora de los lugares.

Asimismo, su llegada también se traduce ahora en un aumento desmedido de los desastres naturales, que no solo han crecido en número, sino también en potencia. Ahora más que nunca es importante comenzar a planear el futuro contando con este tipo de situaciones.

Por ello, algunas empresas ya comienzan a dar los primeros pasos en esta dirección. Ya que, ven las consecuencias nefastas que podría tener a futuro el no hacerlo.

Un desastre natural sin comunicaciones

Ya se han visto muchos, en el momento en el que la fatalidad ataca, muchas de las comodidades y servicios que damos por sentado tienden a fallar. Todo ello debido a que fueron diseñados para funcionar bajo condiciones óptimas, sin prever ataques inesperados de la naturaleza.

Muchos servicios básicos tienden a escasear en estos momentos, aunque son altamente necesarios. Asimismo, otro servicio que también se vuelve vital en una situación como esta son las comunicaciones.

Sin embargo, estas pueden llegar a colapsar por la cantidad de personas intentando usarlas, y también por los daños que el desastre natural pudo haber causado a las estaciones proveedoras.

Cuando esto ocurre, las personas pierden la posibilidad de llamar por ayuda en caso de necesitarla, y también la de comunicarse con su familia para reagruparse durante la emergencia. Por ello, ser capaz de asegurar esta red de comunicaciones se vuelve una tarea vital para poder enfrentar la injerencia del cambio climático.

El futuro está lejos, pero vendrá

Por los momentos, hay pocos organismos gubernamentales verdaderamente enfocados en esta causa. Incluso, existen algunos que se manejan como si ella no existiera. Sin embargo, de verdad existe y cada vez con más frecuencia realiza actos que nos confirman su presencia.

Aunque los gobiernos aún no lo han visto, el sector privado ya ha comenzado a notar la necesidad de tener en cuenta este factor para planes futuros. Un par de empresas que se han tomado esta labor muy en serio son AT&T y Verizon. Ambas han sido muy golpeadas por los más recientes embates del cambio climático y buscan hacer cambios al respecto.

AT&T y Verizon aprenden de sus errores

Verizon quedó muy afectado después de los huracanes Matthew en el 2016 y Michael en el 2018. El primero de estos causó una inundación que dañó las celdas de poder de la compañía, lo que los advirtió para rediseñar su estructura y elevarlas para protegerlas de futuras inundaciones. Asimismo, Michael les hizo ver la necesidad de cambiar su subsuelo por uno de hecho de fibra resistente, capaz de sobrevivir a un huracán.

Por otra parte, AT&T recibió dos golpes bajos con los huracanes Harvey y María. El primero lo obligó a repensar su infraestructura, también para proteger sus equipos y celdas de poder. Luego, la segunda lo hizo tener que reconstruir de cero secciones de su sistema en Puerto Rico, ahora, con un mejor diseño que garantice su funcionamiento durante un desastre natural como este.

Por si fuera poco, ambas compañías se encuentran haciendo alianzas activas para desarrollar tecnologías que les permitan conocer las posibles actividades del clima de acá hasta unos 3 años en adelante. Todo ello, con la intención de comenzar a desarrollarse en función del cambio climático y sus consecuencias.