La obesidad es un fenómeno global que afecta a todos los grupos socioeconómicos, independientemente de su edad, sexo u origen étnico. Por ser un factor de riesgo para enfermedades cardiometabólicas y aumentar significativamente el riesgo de morbilidad y mortalidad, la obesidad en los jóvenes se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Las últimas décadas han sido testigos de un aumento del porcentaje de niños y adolescentes afectados por la obesidad, el cual se ha más que triplicado desde la década de 1970.

Cambios cerebrales

Existe evidencia que sugiere que la obesidad desencadena una respuesta inflamatoria en el sistema nervioso que podría dañar regiones importantes del cerebro.

Los autores explican que los cambios cerebrales encontrados en adolescentes obesos se relacionan con regiones responsables del control del apetito, las emociones y las funciones cognitivas.

Investigaciones previas han observado atrofia en la materia gris y disminución de la conectividad de la materia blanca en varias regiones cerebrales de adultos obesos. Sin embargo, existen resultados controvertidos sobre la integridad estas regiones cerebrales en niños y adolescentes obesos.

En este sentido, un reciente estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Sao Paulo encontró señales de daño que podrían estar relacionadas con la inflamación en los cerebros de adolescentes obesos.

Para el estudio, el equipo de investigación comparó los resultados de la DTI, una técnica de resonancia magnética que rastrea la difusión del agua a lo largo de los tractos de materia blanca que transportan señales cerebrales, en 59 adolescentes obesos y 61 adolescentes sanos de 12 a 16 años de edad.

A partir de la DTI, los investigadores determinaron una medida llamada anisotropía fraccional (AF), que se correlaciona con la condición de la materia blanca del cerebro. Una reducción de la AF es indicativa de un aumento de los daños en la materia blanca.

Marcadores inflamatorios

Los resultados mostraron una reducción de los valores de AF en los adolescentes obesos en regiones localizadas en el cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que conecta el hemisferio izquierdo y derecho del cerebro. También se encontró disminución de la AF en el giroscopio orbitofrontal medio, una región cerebral relacionada con el control emocional y el circuito de recompensa.

La obesidad en los jóvenes, un factor de riesgo que aumenta significativamente el riesgo de morbilidad y mortalidad, se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Este patrón de daño se correlacionó con algunos marcadores inflamatorios como la leptina, una hormona producida por las células grasas que ayuda a regular los niveles de energía y las reservas de grasa.

En algunas personas obesas, el cerebro no responde a la leptina, lo que hace que sigan comiendo a pesar de contar con reservas de grasa adecuadas o excesivas. Esta condición, conocida como resistencia a la leptina, hace que las células grasas produzcan aún más leptina.

En referencia a estos resultados, la doctora Pamela Bertolazzi, afiliada al Laboratorio de Neuroimagen del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Sao Paulo y autora principal del estudio, explicó:

“Los cambios cerebrales encontrados en adolescentes obesos se relacionan con regiones importantes responsables del control del apetito, las emociones y las funciones cognitivas”.

Referencia: Association of childhood obesity with the Central Nervous System: A study of Diffusion Tensor Imaging (DTI). Archives in Cancer Research, 2019. https://bit.ly/2Df6i8Z