En la actualidad, los efectos devastadores del tabaquismo sobre la salud son claros: fumar causa enfermedades y muerte. Sin embargo, el impacto negativo que fumar no siempre estuvo claro, ya que la industria tabacalera llevó a cabo una campaña de engaño durante décadas para ocultar esta verdad.

En buena medida, el cambio del conocimiento, la percepción y las regulaciones actuales que rigen la industria tabacalera se deben a la decidida acción del doctor Jeffrey Stephen Wigand, a quien se le atribuye el mérito de ser el testigo clave en las exitosas demandas de reforma de las leyes de tabaco.

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Información manipulada

Jeffrey S. Wigand nació en la ciudad de Nueva York en 1942. Obtuvo un doctorado en endocrinología y bioquímica en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Búfalo y una maestría en educación secundaria en la Universidad de Lousiville.

Wigand reveló que las compañías tabacaleras sabían que la nicotina era adictiva y que deliberadamente se agregaba material cancerígeno a los cigarrillos.

Durante su desarrollo profesional, logró ocupar puestos de alta dirección en grandes empresas de atención de la salud, entre ellas Johnson & Johnson y Pfizer. En 1989, Wigand se convirtió en vicepresidente de investigación y desarrollo de Brown & Williamson, una de las compañías tabacaleras más importantes del momento.

En el año 1995, luego de ser despedido, el Dr. Wigand alcanzó la prominencia nacional cuando se convirtió en el ex ejecutivo de mayor rango de la industria tabacalera en tratar temas de salud pública y tabaquismo.

El Dr. Jeffrey Wigand cooperó con investigadores y grupos antitabaco y expuso problemas de seguridad relacionados con la industria tabacalera al señalar la manipulación de la nicotina.

Testimonio clave

Esta cooperación culminó en una entrevista histórica en un segmento del programa televisivo “60 Minutes”, en la que reveló que la industria tabacalera suprimió activamente la evidencia de que los cigarrillos son peligrosos y que la nicotina es adictiva.

En la entrevista, Wigand reveló que las compañías tabacaleras sabían que la nicotina era adictiva, que deliberadamente se agregaba material cancerígeno a los cigarrillos, y que los ejecutivos de la compañía suprimían y alteraban investigaciones que exploraban los peligros de los cigarrillos.

Durante décadas la industria tabacalera llevó a cabo una campaña de engaño para ocultar los efectos devastadores en la salud que tiene fumar.

“Brown & Williamson, manipuló esa solución de nicotina, no agregando nicotina, sino mejorando su efecto al agregar aditivos peligrosos como el amoníaco en los cigarrillos. Hay un uso extenso de esta tecnología, llamada química del amoníaco, la cual permite que la nicotina sea absorbida más rápidamente por los pulmones, lo que tiene un efecto directo en el cerebro y el sistema nervioso central.”

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Sobre la base de este testimonio, 46 fiscales generales de diferentes estados ganaron una demanda colectiva histórica por 368 mil millones de dólares por los costos de tratar a los fumadores enfermos. En el año 2009, la FDA comenzó a regular los productos de tabaco en los Estados Unidos.

Con campañas de educación pública, las restricciones de fumar y los programas para dejar de fumar, el consumo de cigarrillos ha bajado 15 por ciento en los Estados Unidos; no obstante, queda mucho por hacer, ya que más de 36 millones de estadounidenses todavía fuman, mientras las compañías tabacaleras cosechan ganancias récord.

El caso del Dr. Wigand fue retratado en la película The Insider.

Referencia: Cigarette testing methods, product design, and labelling: time to clean up the “negative baggage”. Tobacco Control, 1998. http://dx.doi.org/10.1136/tc.7.4.336

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