La vida en el planeta ha logrado mantenerse hasta la fecha siempre gracias a un simple principio: la supervivencia. Durante miles de años, las formas de vida del mundo han desarrollado diferentes estrategias para poder no solo alejarse del peligro, sino anticiparlo.

En el caso de los humanos, ha sido posible notar que el proceso de detección del peligro se lleva a cabo a través de variados componentes dentro del cerebro. Por ello, se ha realizado este estudio para comprender exactamente cómo son estos y de qué modo afectan nuestra percepción de la realidad.

¿Amigo o enemigo? Nuestro cerebro lo sabe

Para poder sobrevivir en la naturaleza, algo vital es poder distinguir las situaciones seguras de las amenazantes. En este proceso, interviene un grupo de neuronas en el cerebro humano conocidas como: stria terminalis.

Estas se encuentran altamente vinculadas con el procesamiento rápido de emociones. Por ello, son un elemento base a la hora de detectar comportamientos o eventos riesgosos y emitir una respuesta rápida al respecto.

Para poder determinar qué tanta era la participación de las mismas en el discernimiento de amigos y enemigos, el grupo de la Universidad de Queensland llevó a cabo un experimento que involucró la participación de 46 hombres sanos.

A estos se les presentaron imágenes de personas sonriendo o gritando y sus ondas cerebrales fueron monitoreadas durante el proceso. Como resultado, fue no solo posible constatar la participación de la stria terminalis, sino que también se reconoció la participación de otro par de elementos en las conductas de alerta.

La primera que también se pudo asociar con el reconocimiento y respuesta a las amenazas fue la región del lóbulo temporal del cerebro en la que se encuentra la amígdala –encargada de la regulación de las hormonas y las emociones. Asimismo, la segunda se trató de una red conectada a la región temporoparietal que determina el nivel y manejo de la atención del cerebro.

La participación de cada componente puede variar

Según los resultados de la investigación, estos tres elementos son los principales partícipes a la hora de que el cerebro determine posibles amenazas. Sin embargo, las últimas dos no tienen el mismo nivel de participación en todas las ocasiones.

Por los datos que lograron recabar, la amígdala tiene mucha más participación cuando hay un elevado nivel de anticipación de la amenaza, es decir, cuando la persona espera exponerse a una situación peligrosa. Luego, la red temporoparental que regula la atención hizo presencia cuando la amenaza era inesperada.

Un mal funcionamiento puede causar enfermedades mentales

El cerebro es una máquina que requiere que todos sus componentes estén en perfectas condiciones para funcionar efectivamente. Por ello, un mal funcionamiento de la stria terminalis podría traducirse en un mal manejo de las emociones relacionadas con las situaciones amenazantes.

Asimismo, un exceso de la participación de la amígdala podría inducir paranoia en las personas, mientras que su falta crearía individuos que no huyen del peligro, y, por ende, menos aptos para la supervivencia. Por otra parte, la atención es vital a la hora de reaccionar rápidamente en situaciones estresantes, de estar afectada, entonces las reacciones tampoco serán las adecuadas.

Referencia:

Stria terminalis, amygdala, and temporoparietal junction networks facilitate efficient emotion processing under expectations: https://doi.org/10.1002/hbm.24779