El eccema atópico es una afección cutánea caracterizada por intensa, dolor, insomnio y baja autoestima que se ha hecho especialmente común en poblaciones humanas de todo el mundo. Entre los afectados, el 30 por ciento presenta la enfermedad de un nivel moderado a severo y aproximadamente el 5 por ciento a un nivel grave.

Ante tal prevalencia, no es de extrañar que sea uno de los intereses dentro de la investigación científica actual. De hecho, según la profesora Sinéad Langan, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, ya algunos estudios han demostrado asociaciones entre el eccema atópico y la osteoporosis. Esta última debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas.

Pero una nueva investigación liderada por Langan ha arrojado la primera evidencia de que el eccema está estrechamente relacionado con las fracturas en adultos, y que este aumenta mientras más grave sea la enfermedad. Los hallazgos se publicaron en la revista The Journal of Allergy and Clinical Inmunology.

El riesgo de fractura entre pacientes con y sin eccema

Para este proyecto, los investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine consultaron los registros de salud electrónicos de la Datalink Clinical Practice Research y Hospital Episode Statistics, entre los períodos de 1998 y 2016, reuniendo datos de más de trs millones de dultos en el Reino Unido.

Compararon a los pacientes diagnosticados con eccema y aquellos sin eccema considerando factores como edad, sexo, práctica general y tiempo calendario. Luego de ajustar otros factores como el estado socioeconómico, el índice de masa corporal y el consumo nocivo de alcohol, procedieron a examinar las diferencias entre ambos grupos en el riesgo de fracturas osteoporóticas importantes en cadera, pelvis, columna vertebral, húmero proximal y muñeca.

Los investigadores encontraron una fuerte asociación entre el eccema atópico y el aumento de las fracturas de cadera, pélvica, espinal y muñeca, siendo mayor el riesgo de fractura espinal y el menor para fracturas humerales proximales.

El riesgo de sufrir cualquier fractura fue 13 por ciento mayor en personas con eccema atópico en comparación con aquellas que no lo padecían, y entre ellos había 50 por ciento mayor riesgo de fracturas de cadera, un 66 por ciento de fracturas de pelvis y más del doble del riesgo de fracturas de columna.

“Aunque el riesgo general es bajo, el aumento sustancial del riesgo de fracturas de columna, cadera y pelvis en personas con eccema atópico grave es particularmente preocupante, dados los graves problemas de salud asociados con estas fracturas. El eccema atópico  actualmente no se considera un factor de riesgo de fractura”.

Lo más preocupante es que este riesgo de fractura se mantuvo incluso al considerar la ingesta de corticosteroides orales, medicamentos que se usan para tratar el eccema y que también están relacionados con un mayor riesgo de fractura.

Estos resultados son de vital importancia a nivel de salud pública. Bien sabemos que la osteoporosis puede reducir sustancialmente la calidad de vida de los pacientes, y el efecto puede agravarse con la presencia del eccema. Según Langan, las próximas investigaciones deberían concentrarse en detectar los mecanismos biológicos que relacionan el eccema atópico con la disminución de la densidad ósea.

Referencia:

Atopic eczema and fracture risk in adults: A population-based cohort study. https://www.jacionline.org/article/S0091-6749(19)31251-5/fulltext