Casi todos hemos atravesado situaciones muy difíciles en nuestra vida, aunque algunas son más traumáticas que otras y dejan severas secuelas, no solo física, sino también emocionalmente, que son muy difíciles de superar. Una de ellas es el trastorno de estrés postraumático.

Por ejemplo, hace poco hablamos de un estudio que encontró que las personas diagnosticadas con síndrome coronario agudo con frecuencia sufren de manera simultánea este trastorno. Siendo así, estos pacientes tienen un mayor riesgo de sufrir un segundo ataque cardíaco, principalmente porque los síntomas del trastorno les impiden seguir con su tratamiento.

Pero ahora el trastorno ha sido estudiado desde otra afección. Una investigación publicada en la revista JAMA Surgery reveló que casi la mitad de los sobrevivientes de impactos de bala pueden tener un trastorno de estrés postraumático (TEPT) años después del incidente. La peor parte es que también son más propensos a abusar del alcohol, drogas y a perder su empleo.

Entrevistas telefónicas a sobrevivientes

Los autores de la investigación señalan que cada año cerca de 70,000 estadounidenses sobreviven a disparos de armas de fuego, pero más allá de que la atención médica en este aspecto es muy eficiente, no se sabe demasiado sobre las secuelas de este tipo de eventos a largo plazo.

Fue por ello que un equipo de investigadores decidió abordar el tema. Contactaron vía telefónica a un total de 183 pacientes que recibieron un disparo entre 2008 y 2017 y fueron atendido en un centro de trauma urbano de nivel 1. Las entrevistas se realizaron entre seis y 10 años después de los incidentes.

Todos los entrevistados eran mayores de edad cuando recibieron el impacto de bala, registrándose una edad promedio de 27 años. Más del 90 por ciento de ellos eran negros y hombres, y más de 8 de cada 10 habían sido ingresados en el hospital.

Drogas, alcohol, desempleo y TEPT

Los investigadores descubrieron un aumento de 13 por ciento en el consumo de drogas y alcohol. De manera similar, el desempleo entre los sobrevivientes de tiroteos aumentó en un 14 por ciento luego del incidente.

Pero analizando los datos suministrados durante las 10 minutos de entrevista telefónica, descubrieron que casi 49 por ciento de estos sobrevivientes no solo luchaban con dichas adicciones, sino también con el trastorno de estrés postraumático.

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La edad promedio de los sobrevivientes de impactos de bala era 27 años, y 90 por ciento de ellos eran hombres y de raza negra.

El Dr. Michael Vella, profesor asistente de cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Rochester en Nueva York, declara que estos rasgos se encontraron incluso en aquellos que habían sufrido lesiones de este tipo aparentemente más leves.

“Incluso las personas con lesiones aparentemente menores que no requirieron ingreso hospitalario y fueron dados de alta del departamento de emergencias tenían discapacidades significativas”.

Es necesario seguir a los pacientes

Ante ello, el equipo concluyó que los pacientes sobrevivientes de este tipo de eventos se encontraban por debajo de las condiciones normales de salud física y mental de la población general de Estados Unidos.

“Los efectos de las lesiones por arma de fuego van más allá de las estadísticas de mortalidad y la función al alta hospitalaria. Encontramos deficiencias en la función física y la salud mental que persistieron años después de la lesión”.

Sin embargo, el autor reconoce que varios puntos flojos de la investigación. Por ejemplo, que esta se basara en autoinformes de los sobrevivientes, y que tampoco se considerara información sobre los ingresos o antecedentes educativos de estos.

Así es muy pronto afirmar que hay una relación directa de causa y efecto, sin embargo, los resultados son dignos de atención y de reflexión. Los investigadores se han preguntado por qué los centros médicos que atienden este tipo de casos no hacen seguimiento a los pacientes después que son dados de alta. “Necesitamos mejores formas de seguir a estos pacientes”, concluyó Vella.

Referencia:

Long-term Functional, Psychological, Emotional, and Social Outcomes in Survivors of Firearm Injuries. https://jamanetwork.com/journals/jamasurgery/article-abstract/2755361

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