La anquiloglosia, popularmente llamada lengua atada o lengua anclada, es una afección caracterizada por el hecho de que el frenillo lingual es corto, grueso o estrecho, provocando una limitación en el rango de movimiento de la lengua, lo que puede interferir con la alimentación y el habla posterior del niño.

Para los lactantes con anquiloglosia que experimentan dificultades con la lactancia materna, la división del frenillo lingual, un procedimiento quirúrgico menor llamado frenotomía, puede mejorar la alimentación, particularmente cuando se presenta dolor materno con la lactancia materna.

Prevalencia examinada

La frenotomía es realizada por una serie de profesionales, incluyendo parteras, doctores y dentistas, y si bien tradicionalmente se ha realizado con tijeras, existe una tendencia relativamente reciente que se inclina por el uso de un láser.

La anquiloglosia, popularmente llamada lengua atada o lengua anclada, es una afección caracterizada por el hecho de que el frenillo lingual es corto, grueso o estrecho.

A nivel internacional se ha observado que la prevalencia del diagnóstico y el tratamiento de la anquiloglosia ha aumentado, y se ha planteado la preocupación de un posible sobretratamiento. La frenotomía ha sido descrita como un procedimiento “sin dolor y sin riesgo”, pero ahora hay conciencia de que los niños experimentan dolor y estrés, y se ha informado de dolor prolongado y aversión oral posterior.

En este sentido, un equipo de investigadores de la Unidad de Vigilancia Pediátrica de Nueva Zelanda (NZPSU, por sus siglas en inglés) realizó una revisión que muestra la prevalencia de complicaciones que han surgido a raíz de la frenotomía.

Al revisar los casos de complicaciones de la frenotomía de manera prospectiva durante un período de dos años (agosto 2016 a julio de 2018), los investigadores encontraron que en 17 consultorios pediátricos hubo 23 notificaciones de complicaciones relacionadas con frenotomía en niños menores de un año.

Complicaciones reveladas

La mayoría de las complicaciones se relacionaron con una alimentación deficiente (44 por ciento), eventos respiratorios (25 por ciento), sangrado y pérdida de peso (ambos 19 por ciento).

Los autores sugieren que los profesionales que realizan frenotomía deben ser conscientes del amplio espectro de posibles complicaciones que se encontraron en este estudio.

Sobre la base de esta información, los investigadores estiman que alrededor de 20 de cada 100.000 bebés nacidos van a sufrir una complicación relacionada con el procedimiento.

Si bien la percepción generalizada es que este es un procedimiento simple y completamente seguro, los investigadores sugieren que las familias y los proveedores de atención médica que consideran realizar el procedimiento, deben estar plenamente informados de que, además del beneficio obvio, la frenotomía puede tener desventajas potenciales.

Los investigadores concluyeron que los profesionales que realizan frenotomía deben ser conscientes del amplio espectro de posibles complicaciones que se encontraron en este estudio, mientras que los padres y las familias deben ser informados en consecuencia.

En última instancia, resaltan los autores, los resultados del estudio revelan la necesidad de tomar medidas para minimizar activamente el riesgo de que ocurran estas complicaciones.

Referencia: Complications following frenotomy for ankyloglossia: A 24‐month prospective New Zealand Paediatric Surveillance Unit study. Journal of Paediatrics and Child Health, 2019. https://doi.org/10.1111/jpc.14682