Las prosopagnosia, conocida popularmente como “ceguera facial” es un extraño trastorno en el que el afectado es incapaz de reconocer los rostros de las personas a su alrededor, incluso si se trata de familiares o amigos.

Se trata de una especie de desconexión entre la vista y el cerebro. Los ojos funcionan correctamente y son capaces de ver las distintas partes del rostro: ojos, nariz, cabello, boca, pero aun así, el afectado no puede recordar a quien pertenecen.

Hasta ahora se sabe que la ceguera facial puede detectarse durante la primera infancia como un síntoma de autismo, aunque esta también puede ser una consecuencia de una lesión cerebral sufrido más adelante en la vida. Esta última causa ha llamado la atención de los investigadores del Boston Children’s Hospital, que ha decidido indagar en lo que ocurre en el cerebro que da lugar a este trastorno.

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Alguien con ceguera facial puede observar elementos faciales como nariz, boca y ojos, pero no puede reconocer a quién pertenecen, pudiendo afectar las relaciones sociales.
Las personas con autismo tienen un cerebro más simétrico

Los hallazgos, publicados en la revista Brain, revelan que no se trata de un área dañada como tal, sino de una red completa en la que la falla de la comunicación da lugar a la caída del sistema.

Indagando en las causas de la ceguera facial 

Alexander Cohen, del Boston Children’s Hospital y líder de esta investigación, partió de la posibilidad de que en lugar de estudiar el autismo como una entidad holística, se consideraran sus síntomas individuales. Según el investigador, de esta forma es más fácil localizar las partes específicas del cerebro relacionadas con ellos, y quizás podrían convertirse en biomarcadores y objetivos de tratamiento.

Uno de estos síntomas, como ya dijimos, es la ceguera facial, la cual puede detectarse incluso a los 2 años de edad. Hasta ahora, se sugiere que mientras peor es el procesamiento facial de las personas diagnosticadas con el trastorno, peor es su comunicación social.

“En los estudios de la mirada, los niños autistas a menudo no miran las caras en un video. O simplemente miran una parte, a menudo la boca, tal vez porque brinda más información sobre el habla. Muchos encuentran incómodo el contacto visual”.

Entonces Cohen consideró la posibilidad de que en lugar de síntomas o resultados del autismo, los déficits de procesamiento facial fueran la causa de dicho trastorno. Dicho esto, si las personas con autismo y las que sufren un derrame cerebral tienen afectadas las mismas áreas del cerebro, podría avanzarse en el entendimiento de ambos problemas.

“Ahí es donde mirar el procesamiento facial en personas con accidente cerebrovascular realmente ayuda. Tienen lesiones específicas en el cerebro, por lo que hay más de una relación de causa y efecto. Si encuentra una anormalidad que involucra las mismas áreas del cerebro en un niño con autismo, hay una posibilidad mucho mayor de que pueda estar causando el déficit de procesamiento facial”.

Las áreas del cerebro relacionadas con la ceguera facial

Cohen hizo una revisión profunda a la literatura médica e identificó a 44 individuos de 19 estudios diferentes en los que se abordó el tema de la ceguera facial como consecuencia de un accidente cerebrovascular.

En lugar de ser un síntoma del autismo, la ceguera facial podría ser la causa de los problemas de comunicación en dicho trastorno.

La ceguera facial se ha relacionado con el área de la cara fusiforme derecha del cerebro (FFA), sin embargo, notodas las personas con esta afección muestran alteraciones en dicha área. Analizando los datos disponibles de resonancia magnética cerebral, el investigador encontró que de las 44 lesiones relacionadas con la ceguera facial solo 29 involucraron la FFA derecha, mientras que los otros 15 no.

Entonces aplicó un nuevo método desarrollado por el autor principal del estudio Michael Fox, del Centro Médico Beth Israel Deaconess que utiliza datos de imágenes de resonancia magnética funcional para crear un mapa cerebral a gran escala. De esta forma, Cohen pudo identificar las redes lesionadas en los pacientes con accidente cerebrovascular que desarrollaron ceguera facial.

Descubrió que las 15 lesiones que no estaban involucradas con la FFA se ubicaban en áreas que estaban conectadas funcionalmente con la FFA de los 29 casos de ceguera facial que sí la involucraban. Es decir, estas funcionan dependiendo de la actividad de dicha área.

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Conexión con cuatro áreas cerebrales adicionales

Encontraron también que las 44 áreas que causaron la ceguera facial estaban conectadas con cuatro áreas adicionales en la corteza frontal izquierda, las cuales curiosamente también pertenecen a la red de control frontoparietal izquierda relacionada con el estímulo visual. Cuando la actividad cerebral de estas cuatro áreas disminuye, aumenta la actividad en las ubicaciones de las lesiones, y viceversa.

A partir de estos resultados, Cohen supuso que el reconocimiento facial es un proceso en el que participan dos redes cerebrales distintas, aunque aún no tiene claro si la ceguera facial ocurre como resultado de la interrupción de estas o de un desequilibrio entre ambas.

“Tal vez en la ceguera de la cara, estás usando demasiada información detallada y no estás mirando la cara como un todo”, dice Cohen. “Ese desequilibrio exacto es algo que se ha visto en el autismo. O tal vez se necesitan ambos tipos de información para reconocer una cara”.

Cohen considera que estos hallazgos no solo son útiles dentro del marco de la investigación del trastorno de espectro autista o de las secuelas del accidente cerebrovascular. También podrían aplicarse a personas con habilidades de procesamiento facial pobres.

Referencia:

Looking beyond the face area: lesion network mapping of prosopagnosia. https://academic.oup.com/brain/advance-article-abstract/doi/10.1093/brain/awz332/5628038?redirectedFrom=fulltext

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