El daño causado por los adictos a sí mismos y a quienes los rodean ha llamado la atención pública en las últimas décadas. Las investigaciones en este sentido revelan lo esencial que resulta descartar percepciones obsoletas de la adicción y reemplazarlas con modelos coherentes basados ​​en principios científicos.

Con este fin, los médicos, psiquiatras, investigadores y proveedores de tratamiento han llegado a definir la adicción como una enfermedad cerebral.

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Desarrollo de trastornos adictivos

Específicamente, la adicción se caracteriza por cambios en los sistemas cerebrales que median la experiencia y la anticipación de la recompensa, los sistemas responsables de la percepción y la memoria y los sistemas ejecutivos de orden superior que subyacen al control cognitivo.

Un trauma puede fundamentarse en experiencias infantiles de divorcio, abuso y negligencia, intimidación y presenciar violencia doméstica, entre muchas otras variantes.

Un marco que abarca un amplio enfoque considera la adicción como un producto del desarrollo cognitivo y emocional, predispuesta por factores constitucionales pero consolidada a través del aprendizaje durante la infancia y la adolescencia.

Entre otros factores de riesgo genético, de personalidad y psicosociales, el trauma psicológico es un factor comúnmente investigado, ya que se ha propuesto hipótesis de que los traumas aumentan la vulnerabilidad al desarrollo de trastornos adictivos.

Los traumas psicológicos son eventos o situaciones negativas que tienen el potencial de causar una cantidad extraordinaria de estrés a quienes los experimentan, abrumando su capacidad para enfrentar la vida.

El trauma puede tomar todas las formas, desde experiencias infantiles de divorcio, abuso y negligencia, intimidación y presenciar violencia doméstica, hasta pérdida de un padre, pérdida de empleo, ruptura de una relación sentimental o estar involucrado en una relación volátil. También puede ser el resultado de crecer en un hogar alcohólico o adicto, o en cualquier otro entorno donde a las personas se les enseñe a enterrar sus sentimientos.

Una corriente psicológica argumenta que los traumas revelan mucho acerca de la adicción, entendida como cualquier comportamiento que le da a una persona alivio y placer temporal, pero que tiene consecuencias negativas en el mediano y largo plazo, y al que el individuo regresará una y otra vez.

Identificar y resolver el problema

Esto, además de incluir drogas, tabaco y sustancias alcohólicas, consideradas las adicciones más comunes, también puede estar vinculada a conductas sexuales exageradas, al juego desmedido, a las compras, al trabajo, a comer, en fin, a virtualmente cualquier actividad que pueda ser adictiva.

La adicción se caracteriza por cambios en los sistemas cerebrales que median la experiencia y la anticipación de la recompensa.

En los cimientos de esta visión se encuentra la creencia de que no existe una “personalidad adictiva” ni considera la adicción como una “enfermedad”. En cambio, postula que la adicción se origina en la necesidad de una persona de resolver un problema, que con frecuencia se originó en los primeros años vida y recurrentemente está asociado a una experiencia traumática.

El comportamiento adictivo, aunque perjudicial a mediano o largo plazo, puede ofrecer alivio en el corto plazo, bajo la premisa de que la adicción ayuda a que la situación sea algo más llevadera.

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Esta perspectiva, en lugar de aceptar que algunas personas tienen cerebros predispuestos para la adicción, propone que todos tenemos cerebros dispuestos a ser felices, y si este objetivo se ve amenazado a un nivel profundo, por traumas que ocurrieron en el pasado y aún no han sido resueltos, recurrimos a las adicciones para restaurar la felicidad que realmente anhelamos.

Dicho esto, queda claro que superar la adicción implica resolver el trauma que la fundamenta, por lo tanto, lidiar exitosamente con experiencias negativas que causan dolor emocional puede ser un enfoque clave para superar los trastornos adictivos.

Referencias:

Relationship between interpersonal trauma exposure and addictive behaviors: a systematic review. BMC Psychiatry, 2017. https://doi.org/10.1186/s12888-017-1323-1

Addiction and the Brain: Development, Not Disease. Neuroethics, 2017. https://doi.org/10.1007/s12152-016-9293-4

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