En un artículo reciente hablamos de una publicación en la revista BioScience en la que unos 11,00 científicos de todo el mundo manifestaron su preocupación por la emergencia climática que enfrenta nuestro planeta. En dicho documento, predicen un “sufrimiento incalculable” para la humanidad en caso de que no se tomen medidas contundentes para remediar el problema, como la reducción de las emisiones, cambiar los hábitos de consumo e incluso reducir la población humana.

Ahora una nueva investigación abordada por profesionales del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por sus siglas en inglés), ha abordado dichos factores para determinar si satisfacer las necesidades básicas de toda la humanidad es un impedimento para el logro del objetivo de revertir el cambio climático.

Investigadores sugieren creación de un organismo internacional para seguridad alimentaria

Desarrollo humano y cambio climático

En este tiempo de avances y de excesos, se ha mantenido la duda de si es posible en verdad garantizar una vida digna a todos los habitantes del planeta. Pero sobre todo, si lograr ello sería un arma de doble filo y estimularía el cambio climático que ya experimentamos.

Narasimha Rao, investigador en IIASA Energy Program y autora princiapl de la investigación publicada en la revista Nature Energy, señala que:

“La gente siempre se ha preocupado de que el desarrollo económico y la mitigación climática no sean compatibles, que el crecimiento requerido para sacar a miles de millones de personas de la pobreza haría imposible reducir las emisiones netas a cero, lo cual es un requisito para la estabilización climática”.

La energía necesaria para erradicar la pobreza

Para esta investigación se escogieron tres países en desarrollo, Brasil, India y Sudáfrica, a cada uno de los cuales preguntaron cuáles eran los requisitos materiales necesarios para suplir las necesidades humanas básicas de sus poblaciones. De igual forma, preguntaron en qué medidas variaban los recursos energéticos en los diferentes contextos dentro de cada país, por ejemplo, de acuerdo al clima o la cultura.

Para analizar esta información, los investigadores derivaron una nueva forma en la que separaban la demanda de energía necesaria para la erradicación de la pobreza de la demanda de energía de los ricos.

Parlamento Europeo declara emergencia climática global

Encontraron que la energía necesaria para proporcionar niveles de vida dignos a las personas de los países evaluados están muy por debajo de su uso actual de energía nacional, y de hecho, muy por debajo del promedio de uso de energía global per cápita.

De hecho, señalan que los requerimientos de energía para proporcionar salud y educación es mucho menor que los de infraestructura física, tránsito y edificios. Esto sugiere que en realidad sí es posible elevar el nivel de vida de las poblaciones de bajos recursos sin que ello implique colapsar el planeta.

Además, estas necesidades energéticas pueden reducirse aún más si los países utilizaran materiales locales en la construcción de edificios y se proporcionara un transporte público mucho más amplio y asequible para los ciudadanos.

“No esperábamos que las necesidades energéticas para una vida mínimamente decente fueran tan modestas, incluso para países como India, donde existen grandes brechas. También fue una sorpresa agradable que las necesidades humanas más esenciales relacionadas con la salud, la nutrición y la educación , son baratos en términos de energía. En el camino, también descubrimos que medir la pobreza en términos de estas privaciones materiales supera con creces la definición de pobreza de ingresos del Banco Mundial”.

La riqueza sí incrementa la demanda de energía

Pero otro punto a destacar entre los hallazgos de este estudio es que más allá de las necesidades básicas que deben suplirse en toda la población, la riqueza sí parece tener una connotación negativa en el cumplimiento de la meta de mitigar la crisis climática.

Los investigadores encontraron que la riqueza, más allá de la necesidades básicas, incrementa los requerimientos energéticos.

Los investigadores encontraron que la riqueza estimula la demanda de energía, y que la mayor parte del crecimiento energético futuro de los países evaluados suplirá solo a las clases medias y altas, aún cuando se dé prioediad a la erradicación de la pobreza.

Así resaltan una vez más la necesidad de que los países en vías de desarrollo juegan un papel importante en el cumplimiento de estos objetivos, principalmente porque estos tienen necesidades de recursos diferentes. Por ejemplo, destacan que Brasil tienen elevados requerimientos energéticos por su alta dependencia de los automóviles.

“Erradicar la pobreza no tiene por qué obstaculizar la estabilización del clima a niveles seguros. Nuestro estudio sugiere que debemos medir el progreso social en términos de estas múltiples dimensiones, no solo los ingresos, y también debemos prestar atención a la distribución del crecimiento en el desarrollo países. Esto puede señalarnos nuevas formas de mejorar el bienestar mientras se reducen las emisiones. Los encargados de la formulación de políticas deben prestar especial atención a la inversión en transporte público, edificios ecológicos y locales, y alentar dietas sostenibles y sistemas alimentarios”.

Dicho esto, es más que evidente que erradicar la pobreza no es un objetivo contrario a la estabilización del clima a niveles seguros para la humanidad. Pero para lograr ambas metas en conjunto, es necesario que las autoridades fomenten nuevas formas de mejorar el bienestar al tiempo que se reducen las emisiones.

Referencia:

Energy requirements for decent living in India, Brazil and South Africa. https://www.nature.com/articles/s41560-019-0497-9

Más en TekCrispy