La Organización Mundial de la Salud define la demencia como un síndrome, por lo general crónico o progresivo, en el que las funciones cognitivas se deterioran más allá de lo causado por el envejecimiento normal de un ser humano. Es así como cosas básicas como la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio se ven afectados dificultando el control emocional, el comportamiento social o la motivación.

Las causas son diversas,y en la actualidad se conocen una variedad de factores de riesgo que mantienen muy alerta a las personas que están avanzando en edad. A propósito de ello, una encuesta realizada en los Estados Unidos a personas en edad de jubilación encontró que casi la mitad de ellos piensa que tiene una alta probabilidad de desarrollar demencia. Los resultados de la investigación se publicaron recientemente en la revista JAMA Network.

Contrario a la visión generalizada, el envejecimiento dificulta el desarrollo del cáncer

Una encuesta nacional sobre demencia

La Encuesta Nacional sobre el Envejecimiento Saludable de la Universidad de Michigan (NPHA) es una encuesta representativa a nivel nacional de adultos con edades comprendidas entre 50 y 80 años, que se llevó a cabo en 2018. Los participantes dieron información demográfica asi como de su estado de salud, y respondieron las siguientes preguntas:

  • “¿Qué posibilidades hay de desarrollar demencia durante su vida?”, con las posibles respuestas como “muy probable”, “algo probable” y “poco probable”.
  • “¿Alguna vez ha discutido formas de prevenir la demencia con su médico?”, a lo cual plantearon cuatro estrategias específicas para “mantener o mejorar su memoria”, a las cuales podían responder con “sí” o “no”.

Los resultados revelaron que el 48.5 por ciento de los 1,019 encuestados con edades comprendidas entre 50 y 64 años creen que tienen al menos algo de probabilidad de desarrollar demencia en su vejez. Entre ellos, los negros no hispanos destacaron por ser los menos propensos a creer que sufrirían dicho deterioro.

Medidas preventivas sin base científica

Y como es de esperar, muchos encuestados informaron medidas preventivas basadas más bien en la “sabiduría popular” pero de la cual no hay evidencia científica. De hecho, apenas el 5.2 por ciento había discutido alguna vez con su médico formas de reducir el riesgo de demencia:

“Solo el 5.2 por ciento de los encuestados había discutido la prevención de la demencia con su médico. En contraste, el 31.6 por ciento aprobó el uso de aceite de pescado o ácidos grasos omega-3, y el 39.2 por ciento utilizó otras vitaminas o suplementos”.

Los resultados indican que aún hay mucha desinformación en torno a este tema y que las medidas preventivas que aplica la mayoría de las personas no tienen sustento científico. El gran problema con ello es que esto puede llevarlos a invertir más de la cuenta en tratamientos preclínicos para prevenirla.

Referencia:

Perception of Dementia Risk and Preventive Actions Among US Adults Aged 50 to 64 Years. https://jamanetwork.com/journals/jamaneurology/fullarticle/2753774

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