Cuando enfermamos, se aflojan nuestros músculos faciales y párpados, perdemos el apetito, y nos hacemos más sensibles al frío y al dolor, y junto con todos estos signos, cae también nuestro ánimo. Según los investigadores, esta sensación de cansancio,a la que se refieren como lasitud, es en realidad una emoción que ayuda a combatir las infecciones.

El término, proveniente del latín del siglo XVI, fue abandonado durante mucho tiempo, sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista Evolution and Human Behavior sugiere que el ‘estado de enfermedad’ califica como una emoción.

Esta fue la conclusión a la que llegaron luego de haber hecho una revisión extensa de la literatura relacionada con el comportamiento de la enfermedad, abarcando cambios conductuales y fisiológicos en animales no humanos.

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Activar el sistema inmunitario requiere energía

Luego de revisar 130 estudios publicados sobre este tema, los investigadores consideran que, de manera similar al sistema inmunitario, la lasitud es el resultado de un proceso evolutivo orientado a ayudarnos a combatir enfermedades infecciosas.

El sistema inmunitario se encarga de combatir patógenos, pero su activación requiere mucha energía, y cuando finalmente lo hace, ocurre la lasitud.

Sí, para ello está nuestro sistema inmunitario, sin embargo,  Joshua Schrock, un estudiante de doctorado en la Universidad de Oregón, explica que activarlo tiene un alto costo energético, lo cual da lugara una especie de “desequilibro” en nuestro organismo, y es precisamente esto lo que da lugar a la lasitud.

“El sistema inmunitario claramente nos ayuda a combatir las infecciones, pero activar el sistema inmunitario cuesta mucha energía. Este costo crea una serie de dificultades para los sistemas reguladores del organismo”.

Según Schrock, Lasitud “es el programa que ajusta los sistemas reguladores de su cuerpo para configurarlos para combatir las infecciones”. Y cuando se llevan a cabo dichos ajustes, nos sentimos tristes, fatigados, con más náuseas, menos hambre y más sensibles al frío y al dolor.

“Cuando los niveles de amenaza son altos, el sistema envía una señal a varios sistemas de motivación, configurándolos de manera que faciliten la inmunidad efectiva y la eliminación de patógenos”.

Durante el programa de ajustes, pueden desencadenar incluso síntomas similares a la depresión psicológica, y este continúa hasta que la respuesta del sistema inmunitario empieza a reducirse.

Ajustando el comportamiento a las condiciones

person lying on bed while covering face with pillow and holding eyeglasses
Mientras experimentamos la lasitud, perdemos el interés en cosas importantes en condiciones normales, como la comida y el sexo.

Los investigadores explican también que la lasitud “modifica la estructura de costo-beneficio de una amplia gama de decisiones”, de modo que estos valoran menos aspectos de gran importancia en condiciones normales, como la comida y el sexo, por ejemplo.

“Creemos que investigar la estructura de procesamiento de la información de lasitud contribuirá a una comprensión más completa del comportamiento de la enfermedad, al igual que la estructura de procesamiento de información del hambre nos ayuda a comprender el comportamiento de alimentación”.

Y a pesar de que esta investigación abarcó principalmente enfermedades causadas por agentes patógenos como virus, bacterias, gusanos parásitos y protozoos, los autores señalan que esta explicación puede aplicar también para lesiones, envenenamiento y enfermedades degenerativas crónicas.

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