La tuberculosis es una enfermedad muy antigua, y a pesar de las numerosas investigaciones realizadas en torno a ella, el tratamiento en la actualidad es prolongado y supone un riesgo de que las bacterias que la causan (Mycobacterium tuberculosis) se vuelvan resistentes a los medicamentos.

Los pacientes infectados deben tomar antibióticos durante seis meses sin falta para recuperarse por completo. A pesar de ser un tratamiento eficaz si se cumple al pie de la letra, hay un alto riesgo de recaídas puesto que los pacientes dejan de tomar los medicamentos. Y es precisamente en estos períodos en que la bacteria puede hacerse resistente y empeorar el panorama.

Es por ello que los estudios en torno a este tema continúan. En esta oportunidad, hablaremos de uno publicado recientemente en la revista Science Translational Medicine en el que un equipo conformado por profesionales del Instituto Indio de Ciencia y el Instituto Tata de Investigación Fundamental en India proponen una nueva alternativa de tratamiento más corta.

Curiosamente, este incluye un medicamento recetado para la tratar la malaria conocido como cloroquina, sobre el cual demostraron que puede hacer vulnerable a la bacteria de la tuberculosis a los medicamentos anti tuberculosis.

La cloroquina reduce el entorno ácido de Mycobacterium tuberculosis

Los investigadores notaron que una de las condiciones que hacen más difícil curar la tuberculosis es que la bacteria que la causa aumenta la acidez del área del cuerpo en la que residen. Esto hace difícil que los macrófagos, células del sistema inmunitario que pueden ingerir y destruir bacterias, los ingieran y que los medicamentos actúen contra ellas.

Mycobacterium tuberculosis crea aumenta la acidez de la zona en que habita para sobrevivir.

Pero la guerra aún no está perdida. Los investigadores también observaron que administrando cloroquina a los pacientes es posible reducir la acidez producida por las bacterias para sobrevivir, lo que a su vez reduce el área que ocupan las mismas en el cuerpo que han invadido.

“Descubrieron que el fármaco antipalúdico aprobado, la cloroquina, inhibió esta acidificación y resultó en un metabolismo redox alterado y una mayor susceptibilidad de Mycobacterium tuberculosis a los medicamentos antituberculosos de primera línea, particularmente la isoniazida, en macrófagos infectados in vitro”.

A partir de ello, propusieron una nueva estrategia que promete acabar con la enfermedad en menor tiempo: debilitar el entorno óptimo en que vive el patógeno y luego barrerlo. Es decir, darle cloroquina a los pacientes a fin de reducir la acidez, pero también otro medicamento, la isoniazida, que permite eliminar rápidamente las ahora más vulnerables bacterias de la tuberculosis.

Un tratamiento más corto

Los investigadores informaron haber tenido éxito en sus pruebas recientes realizadas en ratones como en cobayas, y por medio de este método lograron reducir el tiempo de tratamiento contra la enfermedad a solo ocho semanas.

Otro punto importante a destacar es que la administración simultánea de los dos medicamentos no causó efectos adversos en ninguno de los animales estudiados, lo que acelera aún más el paso hacia las pruebas en los seres humanos.

Pero la mejor parte es que han encontrado evidencia de que este mismo enfoque podría funcionar también para pacientes infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Referencia:

Targeting redox heterogeneity to counteract drug tolerance in replicating Mycobacterium tuberculosis. https://stm.sciencemag.org/content/11/518/eaaw6635

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