Los centros de bienestar en el lugar de trabajo se han convertido en una estrategia popular para ayudar a mejorar la salud, el bienestar y la productividad de los empleados, y con ello, disminuir los costos de atención médica.

A pesar de estos beneficios, la utilización actual de los centros de bienestar, aunque variable, es generalmente baja.

Buenos hábitos de salud

La autopercepción y la autoeficacia son dos factores que influyen en las conductas de salud y en las actitudes hacia el bienestar y la enfermedad. La autoeficacia es la creencia de una persona en su propia capacidad para alcanzar sus metas personales y la confianza en su aptitud para participar en ese comportamiento específico.

Los hombres informaron niveles más altos de actividad física y una mayor confianza en su capacidad para mantenerse físicamente activos.

Por lo tanto, mejorar la autoeficacia y optimizar la autopercepción son dos enfoques potenciales para influir en la salud y el bienestar de los empleados.

En este sentido, los resultados de un estudio reciente que investigó las diferencias en cómo los hombres y las mujeres perciben su propia salud, encontró que la confianza en el mantenimiento de buenos hábitos de salud puede estar influenciada por el género.

Para obtener más información sobre posibles factores específicos de género para la utilización de los centros de bienestar de los empleados, un equipo de investigadores de la Clínica Mayo encuestó a 2.784 usuarios de centros de bienestar.

Del total de los encuestados, el 68 por ciento eran mujeres y la edad promedio era de 49 años. La encuesta hizo preguntas sobre el estado de salud de los usuarios y las condiciones de salud seleccionadas, la confianza en mantener hábitos saludables y el nivel de estrés y las interacciones sociales.

Mayor confianza

El análisis de los datos recopilados reveló que los hombres y las mujeres tenían niveles comparables de confianza de que mantendrían una dieta saludable, pero los hombres informaron niveles más altos de actividad física y una mayor confianza en su capacidad para mantenerse físicamente activos.

Tanto hombres como mujeres informaron niveles comparables de estrés y apoyo para una vida saludable. No obstante, más hombres indicaron tener hipertensión, diabetes, colesterol alto y consumo de tabaco que las mujeres. Sin embargo, no hubo diferencias significativas de género en la percepción de la salud personal.

Los centros de bienestar en el lugar de trabajo se han convertido en una estrategia popular  para ayudar a mejorar la salud, el bienestar y la productividad de los empleados.

Para los investigadores resultó sorprendente el hallazgo de que los hombres sentían que eran tan saludables como las mujeres a pesar de tener más problemas médicos. Las mujeres tenían niveles más bajos de actividad física autoinformada y una menor confianza en que mantendrían esa actividad.

Esta diferencia, explican los autores, puede tener raíces culturales porque se ha demostrado que el género influye en la autoeficacia, particularmente para la actividad física.

La doctora Richa Sood, médico internista en la Clínica Mayo y coautora del estudio, se refirió a los resultados comentando:

“Nuestros hallazgos sugieren que la confianza en el mantenimiento de los hábitos de salud puede estar influenciada por el género y también depende de qué hábito específico se evalúa: la actividad física, por ejemplo, versus la dieta”.

Los autores del estudio resaltan que esta es información importante a tener en cuenta al momento de diseñar programas de bienestar, para maximizar su utilización e impacto en la salud de los empleados.

Referencia: Gender Differences in Self-perception of Health at a Wellness Center. American Journal of Health Behavior, 2019. https://doi.org/10.5993/AJHB.43.6.10