Actualmente, las grandes empresas manejan mucha más información personal de sus usuarios que muchas organizaciones gubernamentales. Esta extensa cantidad de información se ha convertido en un recurso altamente valioso para cualquier actividad.

Por lo que, el que la mayor parte de esta se encuentre concentrada en organizaciones privadas, que tienen un acceso exclusivo a la misma, se está convirtiendo en una preocupación para los gobiernos del mundo.

Después de todo, no se pueden crear campañas de prevención antimonopolio correctamente si no se cuenta con los datos del mercado. A estas alturas, la mayoría de estos están en manos de grupos comerciales privados, que restringen el acceso a estos y hacen uso de los mismos según sus criterios particulares.

¿Qué ha detonado esta preocupación?

A pesar de que este se trata de un fenómeno que ha venido creciendo a lo largo de las dos últimas décadas, cobrando un poco más de fuerza en los últimos años, la preocupación por esta acumulación excesiva de datos apenas está comenzando a mostrarse.

Un elemento que marcó un cambio en el punto de vista gubernamental vino de la mano de una de las compañías más reconocidas del mundo: Google. La salida de su popular gadget –el FitBit– y la adquisición de ese por más de dos billones de personas, elevó muchas preocupaciones con respecto al uso que Google le daría a esa información.

Ya que, el FitBit se trata de un dispositivo diseñado para registrar todo lo que ocurre en el día a día de una persona y también a ayudarlo a agilizar sus comunicaciones durante el mismo. En pocas palabras, este equipo podría permitir a esta compañía tener un monopolio completo de toda la información de sus usuarios.

Para tranquilizar las aguas, Google declaró que no planeaba utilizar la información del FitBit más que para el propio equipo, y que esos datos no se utilizarían para realizar ads personalizadas. Sin embargo, esto no fue suficiente para que la comunidad internacional se quedara tranquila.

Las reacciones del mundo

Con un evento como este sucediendo a nivel mundial en muchos países los gobiernos han comenzado a reaccionar ante este problema. Una de las acciones más recientes ha venido del Jefe del Departamento de Justicia Antimonoplio, Makan Delrahim a través de una conferencia en Boston el pasado viernes.

Durante la misma, ha expresado su preocupación por el creciente flujo de datos que manejan las grandes compañías. Ya que teme que este pueda llegar a entorpecer los procesos de investigación gubernamentales. Asimismo, consideran que este monopolio también podría generar problemas en sus estudios de competición del mercado.

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En una línea de pensamiento similar, la jefa de la sección antimonopolio de la Unión Europea, Margrethe Vestager, declaró que se realizarían investigaciones más profundas de las compañías que implicaran un almacenamiento grande de los datos de los usuarios.

¿Y la controversia?

Como todas las grandes causas, estos movimientos gubernamentales tienen tanto sus partidarios como sus detractores. Un ejemplo de estos últimos lo podemos ver en el presidente del Electronic Privacy Information Center.

Este se ha opuesto a las declaraciones de Vestager al opinar que la realización de estas investigaciones podría convertirse en un problema de privacidad que afecte a los usuarios. Asimismo, también se puede ver que todo este movimiento se ha iniciado como una respuesta al crecimiento del FitBit.

Sin embargo, este no es ni siquiera el que mantiene el monopolio del mercado, sino el Apple Watch. Entonces, esto puede llegar a generar dudas sobre las verdaderas motivaciones tras este movimiento. Sobre si ha salido por una preocupación real por el problema, o si solo está en la búsqueda de un chivo expiatorio.

¿Qué se ha hecho con respecto a esto?

Por los momentos, no existen legislaciones concretas que rijan el uso que las compañías pueden darle a la información de sus usuarios. Este es uno de los principales motivos de la preocupación de los gobiernos. Ya que, de tener la necesidad de intervenir, no cuentan en la actualidad con las bases legales para ello.

Por este motivo, en estos instantes algunas personalidades políticas como Versager se encuentran solicitando la instauración de nuevas reglas. Unas que puedan regular mejor la interacción de las compañías privadas y la información de sus usuarios.

Del mismo modo, al otro lado del océano el Congreso estadounidense está intentando dar tímidos pasos para ingresar en la regulación de las compañías privadas. Para empezar con ello, buscan crear una nueva legislación. Se espera que esta permita a los usuarios tener la potestad de pasar su información privada de una plataforma a otra, o simplemente eliminarla.

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