Tipo De Sangre

Una investigación abordada por especialistas de la Universidad Queen Mary de Londres, Barts Health NHS Trust y NHS Blood and Transplant durante un década completa reveló que las muertes por hemorragias graves causadas por traumatismos graves se han reducido sustancialmente desde el 2008.

Los hallazgos, publicados en la revista Annals of Surgery, sugieren una reducción del 40 por ciento de las muertes a causa de hemorragias gracias a la implementación de cambios innovadores en los procedimientos para abordarlos.

La supervivencia aumentó a 73 por ciento

Los investigadores examinaron los resultados de un total de 1169 pacientes con trauma por sangrado crítico a los que los especialistas trataron a partir de un ‘protocolo de hemorragia mayor’. El estudio tuvo lugar en el Royal London Hospital Major Trauma Center durante una década, entre los años 2008 y 2017.

Durante este tiempo, los investigadores trabajaron junto con el equipo de trauma clínico las 24 horas del día, siete días de la semana. Esto dio resultados positivos pues se implementaron cambios drásticos en las prácticas de reanimación que redujeron la mortalidad por hemorragias graves por traumatismos.

De acuerdo a los datos recolectados, en 2008, el 48 por ciento de los pacientes con hemorragia crítica a causa de traumatismos murieron en el hospital, mientras que en 2017 se observó una reducción del 27 por ciento de las muertes por la misma causa.

Los investigadores también notaron que los sobrevivientes en esta fecha también tenían más probabilidades de ser dados de alta a sus hogares en lugar de ser remitidos a otras instalaciones médicas. Si hablamos de cifras, en 2008 la supervivencia fue de 57 por ciento, y aumentó a 73 por ciento en 2017.

¿Qué cambios se aplicaron al protocolo de ‘código rojo’?

Conforme fue transcurriendo el tiempo, gracias a las observaciones registradas por los investigadores, se fueron incluyendo nuevos enfoques para el diagnóstico y tratamiento de problemas inducidos por trauma con coagulación sanguínea.

Fue así como los equipos de trauma dejaron de administrar infusiones de líquidos claros a los pacientes mientras estaban sangrando. En su lugar, simplemente utilizaron transfusiones de glóbulos rojos y componentes de coagulación derivados de la sangre como plasma, plaquetas y transfusiones de crioprecipitado, en conjunto con la transfusión de sangre a los pacientes incluso antes de que llegaran al hospital.

También se introdujeron nuevos dispositivos para diagnositcas problemas de coagulación que se ubicaron al lado de la cama del paciente,a fin de proveer la atención necesaria en el momento que lo requiriera.

Los investigadores también destacan que los equipos clínicos también sufrieron muchos cambios en lo referente a la manipulación humana para facilitar la entrega de terapias y operaciones que salvan vidas.

Con estos cambios, se observó que el número total de transfusiones de glóbulos rojos requeridas por cada paciente disminuyó significativamente durante la década, de un promedio de 12 unidades en las primeras 24 horas en 2008, a apenas cuatro unidades en 2017.

Por otro lado, la cantidad de pacientes que requirieron una transfusión ‘masiva’, disminuyeron de 68 por ciento en 2008 a 33 por ciento en 2017. La transfusión masiva se refiere a requerimientos de 10 o más unidades de transfusiones de glóbulos rojos, que esencialmente reemplazan su volumen de sangre completo.

Los autores indican que a pesar de que las muertes se han reducido a casi la mitad en apenas diez años de seguimiento, aún es posible mejorar la supervivencia y gracias a los hallazgos arrojados por esta investigación se tiene una visión más clara sobre los puntos a tratar.

Referencia:

A Decade of Damage Control Resuscitation: New Transfusion Practice, New Survivors, New Directions. https://insights.ovid.com/crossref?an=00000658-900000000-94829