Los emojis se han convertido casi en un lenguaje universal. Sin importar dónde estemos, o con quién estos pueden hacer presencia y ser entendidos. Gracias a su existencia, muchas veces podemos comunicarnos mejor y con más claridad.

Después de todo, son íconos fácilmente reconocibles cuyo significado puede ser interpretado en cualquier idioma. Por ello, estos se han transformado en un fenómeno global que forma parte de la cotidianidad de cualquiera en contacto con la web.

El origen de los emojis

A pesar de que ahora se siente que siempre han estado allí, la verdad es que existió un tiempo en el que estos no existían. Los primeros emojis se dieron con las conjunciones se signos comunes de escritura para “asemejarse” lo más posible a emociones humanas. Ej.: 🙂 😀 (Feliz) – 🙁 :c (Triste) – >:/ (Molesto) – 😮 (Sorprendido), etc.

Esta práctica se volvió común y de allí nació la necesidad de contar con emojis. En un principio, estos aparecían en pantalla como un resultado de las conjunciones de signos antes mostradas. Sin embargo, esto generaba un conflicto puesto que, lo que era un emoji en un equipo, no necesariamente lo era en otro.

Acá nacen los emojis

Para evitar este tipo de problemas, nació lo que actualmente conocemos como el Unicode Consortium. Desde el 2010, este se ha convertido en el ente regulador que determina qué es un emoji y qué no.

En la actualidad, existen más de 3.000 emojis manejados por Unicode. Este número no es más amplio debido a los controles por los que cada idea debe pasar antes de ser ejecutada.

Para que un emoji se considere como tal, primero debe mostrar su valor individual. Es decir, es necesario que cuente con el suficiente respaldo de usuarios o culturas como para ser incluido en el grupo de emoticones oficiales.

En algunos casos, el proceso es sencillo, como cuando hablamos de banderas. Acá, si se tiene una, es necesario comenzar a desarrollar todas las demás. Por lo que, la labor solo es ir poco a poco surtiendo el paquete hasta que todas estén incluidas.

Sin embargo, en otras oportunidades un emoji no está estrechamente ligado al otro, por lo que debe probar su valía individual. Tal vez un ejemplo de ello podría ser la llegada del unicornio al sector de los animales. En efecto, no es una criatura real, pero su popularidad y uso cotidiano –sobre todo en los más jóvenes– es tal que comenzó a ser necesario tener un emoji que lo representara.

Asimismo, otra de las labores de Unicode es la de crear los códigos a través de los cuales los emojis se pueden identificar entre dispositivos. En pocas palabras, son el motivo por el cual, si envías una cara sonriente a tus amigos, estos recibirán el mismo emoji de cara sonriente y no un montón de códigos ininteligibles.

Si son el mismo, ¿por qué lucen distintos?

Cualquier dispositivo o sistema que consigas, va funcionar en cuanto a los emojis bajo los códigos y regulaciones de Unicode. Sin embargo, es cierto que de un equipo a otro los emoticonos pueden cambiar un poco y, a veces, incluso dejar de ser tan perfectos para la ocasión como se veían en nuestros dispositivos.

En estos casos, es necesario destacar que, Unicode no ha tenido nada que ver. El hecho de que ambos dispositivos se reconozcan entre sí implica que existe un código común. Sin embargo, lo que varían son las preferencias de las empresas que prestan el equipo o los servicios de mensajería.

En pocas palabras, los emojis cambian un poco de apariencia debido a las diferentes preferencias estéticas de las compañías. Pero, en el fondo, todos son exactamente el mismo emoji aprobado por Unicode.

¿Y qué pasa si el emoji que busco no existe?

Como lo dijimos, existen más de 3.000 emojis en estos momentos. Unicode, considera que crear un emoji para cada objeto en el universo sería llevar las cosas demasiado lejos. Por ello, no todo lo que buscamos necesariamente va a aparecer en esta extensa lista.

No obstante, si de verdad lo queremos o necesitamos, el no encontrarlo la primera vez no significa que no podamos verlo allí nunca. Un detalle tan particular como interesante de Unicode es que cualquiera tiene la posibilidad de proponer un emoji.

Solo es necesario entrar en contacto con la organización y exponer los motivos por los que sería necesario incluir el emoji en la lista de Unicode. En caso de que todo vaya bien, en pocos meses ya podría estarse desarrollando el emoji que necesitabas para expresarte.

Un ejemplo de ello es el caso de Natalia Lin quien en el año nuevo chino del 2017 descubrió que no tenía los emojis –de elementos icónicos en la cultura china– necesarios para celebrar con su familia y demostrarles cariño. Por lo que, ese mismo año los sugirió a Unicode y, para el año nuevo del 2018, ya los tenía disponibles para expresarles a sus familiares y amigos cuántos los apreciaba.

¿Podría un emoji desaparecer?

No. Ese no es un problema del que haya que preocuparse. A pesar de que existen algunos más populares que otros, no hay ninguno que tenga un cero por ciento de uso. Por lo que, removerlo podría terminar siendo perjudicial –como quitar una letra como la K del teclado, aunque sea poco usada, igual es necesaria.

Debido a este pensamiento, una vez que un emoji ha logrado ingresar al grupo, no saldrá de este jamás. Tal vez es por ello que los controles de Unicode son tan extensos. Básicamente, la decisión de añadir un emoji es irrevocable, por lo que se trata de una disposición que se debe reflexionar adecuadamente.