El cine a lo largo de los años ha tenido una gran evolución, pues con los avances tecnológicos se logran más herramientas para contar historias de formas cada vez más impresionantes. Sin embargo, el desarrollo de estas técnicas no vienen solo por la tecnología, pues siempre hay una mente brillante detrás de estas, y en este caso les hablaremos de uno de los personajes más grandes en el cine: Stanley Kubrick.

El director neoyorkino, nacido a finales de los años 20, se consolidó como uno de los mejores y más influyentes de su área, en donde es reconocido por la impresionante simetría y composición de sus planos, y también por sus escenas polémicas.

A lo largo de su vida, llevó a cabo un gran número de películas, de las cuales destacan ‘The Killing’ (1956), ‘Spartacus’ (1960), ‘Lolita’ (1962), ‘Dr. Strangelove’ (1964), ‘2001: Space Odissey’ (1968), ‘A Clockwork Orange’ (1971), ‘Barry Lyndon’ (1975), ‘The Shinning’ (1980), ‘Full Metal Jacket’ (1987), ‘Eyes Wide Shut’ (1999), entre muchos otros films que han pasado a la historia como parte de cine de culto.

Sin embargo, y como fue mencionado anteriormente, Kubrick no solo destacó por su películas, sino por la cantidad de artefactos tecnológicos que utilizó para la elaboración de algunas de ellas, cosa que pasó a la historia y que inspiró a muchos otros realizadores a llevar su creatividad al máximo y explorar nuevas formas de hacer cine. A continuación te comentaremos las más destacadas en este ámbito.

El universo de ‘2001: Space Odissey’ (1968)

Esta película sin duda alguna es de las más influyentes del género de ciencia ficción en el cine, de hecho, muchos críticos la consideran una obra maestra. La temática se centra en la evolución del ser humano y su encuentro con la inteligencia artificial (sí, como lees, Kubrick para la época ya pensaba en esta tecnología), pero está elaborada tan magistralmente que ganó un Óscar por Mejores Efectos Visuales, tres premios BAFTA y otros 15 premios de la industria norteamericana.

Para entender el impacto social que tuvo la misma, hay que añadir un poco de contexto a la época. Justamente en ese tiempo se desarrollaba la Guerra Fría en Estados Unidos, país que se encontraba compitiendo con Rusia por la llegada a la Luna. De hecho, apenas un año después, esta hazaña fue alcanzada por los estadounidenses, y sucedió tan cerca del estreno de la película que incluso han surgido teorías acerca de que el alunizaje era falso y que Kubrick había grabado el famoso video para la NASA.

Esta lucha se evidenciaba en todos los ámbitos, pero en el cinematográfico era bastante acentuado, y si a esto le añadimos la cantidad de efectos especiales que incluyó Kubrick en el film, se entiende perfectamente su impacto en el mundo cinematográfico.

La película contó con un presupuesto total de 12 millones de dólares, de los cuales se invirtió la mayoría en la utilización de artefactos para la realización de los novedosos efectos especiales que se observan en el film. En esa época, el director se aprovechó del trabajo paralelo de la NASA en la planificación del alunizaje, por lo que decidió pedirle ayuda al técnico Harry Lange para el diseño de los elementos espaciales que se verían en pantalla.

Otra novedad que incluyó Kubrick para este rodaje fue la utilización de sets rotativos para grabar las escenas en el espacio, de forma que se viera lo más fiel posible a la realidad. Además, para simular la gravedad cero, colgaron cables en los actores y, gracias a los juegos de cámaras, se logró que no se notaran, por lo que la película alcanzó un efecto bastante realista que posteriormente fue recreado en cientos de películas más.

Un futurismo distópico en ‘A Clockwork Orange’ (1971)

Esta película, a diferencia de la anterior, tuvo un presupuesto bastante reducido. Con apenas 2,5 millones de dólares, Kubrick logró crear otra de las películas que se convirtió en referencia obligatoria para los cineastas en la actualidad.

Sin embargo, ‘A Clockwork Orange’, o ‘La naranja mecánica’, no es una obra netamente de Kubrick, sino que el director se inspiró en el libro de Anthony Burgess para crear la historia, la cual tiene algunos cambios que el cineasta decidió darle para poder adaptarla al cine.

En líneas generales, la película se trata acerca de Alex y su grupo de criminales llamados drugos, quienes cometen sus atrocidades vestidos de una forma peculiar y crearon un dialecto para comunicarse entre ellos. Sin embargo, un día los drugos se molestan con Alex y este termina en prisión.

Debido al presupuesto tan reducido del film, Kubrick tuvo que ingeniársela para poder contar esta historia tan peculiar. Por ejemplo, tuvo la ayuda del director de fotografía John Alcott, quien decidió que usar el traveling en varias ocasiones para generar angustia y temor en el espectador; pero al no contar con suficiente presupuesto para colocar un dolly en el set, utilizaron una silla de ruedas que lo suplió perfectamente.

Además, jugó mucho con los espacios arquitectónicos de Londres de forma que se apreciara un ambiente futurista con tan solo observar los edificios y la infraestructura. Esto puede observarse perfectamente en la escena dentro de la casa de la artista, pues las esculturas parecen adelantadas a la época.

Y por último, el juego con los tiempos también es importante en esta película, pues explora nuevas maneras narrativas de contar la historia. Por ejemplo, la escena de Alex con las dos chicas en su cuarto dura unos 40 segundos en el film, pero en realidad su grabación duró 28 minutos.

La iluminación de ‘Barry Lyndon’ (1975)

¿Se imaginan tener la influencia suficiente para lograr utilizar un lente específico súper luminoso diseñado por la NASA para poder grabar una película? Pues Kubrick logró esta hazaña.

Esto sucedió en la película Barry Lyndon, la cual está basada en la historia escrita por William Makepeace Thackeray en 1844 acerca de un irlandés que quiere ascender socialmente mientras sucedía la Guerra de los Siete Años.

Sin embargo, y como mencionamos al principio, lo más impresionante de este film no es la historia en sí misma, sino a fotografía a cargo de John Alcott, la cual tardó trescientos días para elaborarse (sí, trescientos días). Se grabó en varias locaciones de distintos países, incluso en una mansión del siglo XVIII en Irlanda que se quemó poco después del rodaje, por lo que la película es considerada un tipo de registro de infraestructura y edificios patrimoniales.

Además, por las mismas decisiones en este departamento, la película debía ser iluminada solo por la luz de las velas o luz natural. Esto parecía una locura para la época, pero debido a que Kubrick estaba enfocado en ser lo más fiel posible a la época y no recrear elementos de forma artificial, tuvieron que idearse otra manera de solucionar el problema de la iluminación. Es aquí en donde entra la NASA.

Durante la década de los 60, esta organización se encontraba planificando el programa Apolo, por lo que le pidieron a la empresa alemana Carl Zeiss que fabricara al menos 10 lentes con una gran capacidad de apertura del diafragma para poder capturar imágenes satelitales del lado oscuro de la luna. Tres de estos lentes fueron enviados a Kubrick, se utilizaron para la filmación de la película, a pesar de que se tuvieron que hacer ciertas modificaciones a la cámara para que pudiera utilizar estos lentes.

Kubrick y su legado

Así como logró estas hazañas en tres de sus películas, Kubrick continuó innovando en el cine y entregando toda su creatividad al séptimo arte, lo cual sigue siendo venerado por los realizadores cinematográficos de la actualidad.

Principalmente, el hecho de impregnar de realismo sus películas es un rasgo que anteriormente no se tomaba en cuenta, sobre todo en una época en la que se observaba el sueño Hollywoodense en todo su esplendor. Esto inspiró a muchos a los largo del tiempo, logrando que el cine fuera cada vez más inmersivo con respecto a los universos de cada una de sus películas.

Además, la meticulosidad y el control sobre todos los aspectos de sus películas son características dignas de admirar, siendo uno de los rasgos más importantes que debe tener un buen director de cine. Su perfeccionismo con respecto a los encuadres era excesivo, al punto de repetir cientos de veces un mismo plano hasta conseguir la toma perfecta. La simetría matemática también era fundamental para el director. Todo estaba planificado y, para él, los films debían salir de acuerdo al plan.

Ha sido tan importante dentro de la industria, que inspiró a cineastas como Wes Anderson, Tim Burton, P. T. Anderson, Darren Aronofski, David Lynch, Gaspar Noé, Lars Von Trier, y muchísimos más. Incluso hay una exposición de su obra en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

Artistas como Kubrick han habido pocos, pero vaya que han podido aportar al séptimo arte de una forma magistral. El truco es sumergirse dentro del mundo que les apasiona y hacerlo todo con la devoción que se merece, tal como nos lo demostró este increíble realizador a lo largo de su vida.

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