En 2015, un equipo de profesionales de la Universidad de Exeter se encargaron de determinar la cantidad de desechos anuales que generaba su departamento de biociencia. Partiendo de ello, dedujeron que los laboratorios biomédicos y agrícolas de todo el mundo podrían ser responsables de 5.5 millones de toneladas de desechos plásticos de laboratorio cada año. Esto representaría el 83 por ciento del plástico que se reciclaba en todo el mundo en 2012.

Y es que por irónico que suene, la investigación científica constituye una de las fuentes de desechos plásticos más grandes, por su amplia necesidad de usar plásticos desechables. Entre ellos, podemos mencionar Placas de Petri de plástico, botellas de varias formas y tamaños, varios tipos de guantes, una variedad de pipetas y puntas de pipeta, un montón de tubos de ensayo y viales.

La mayoría de los ciudadanos no vemos este tipo de desechos, pero tristemente disfrutamos de los avances que surgen gracias a los descubrimientos hechos en los laboratorios. De modo que la investigación científica es vital, pero también extremadamente contaminante.

El plástico ayuda y perjudica al mismo tiempo

Se trata de una relación bastante compleja. El plástico es sin lugar a dudas útil en nuestros tiempos, y más aun a nivel de laboratorio. El problema con este material es que es sumamente duradero, no se descompondrá en mucho tiempo, y su presencia en el ambiente es nociva para diferentes formas de vida.

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El plástico en los laboratorios es útil para llevar a cabo diferentes pruebas, e incluso para estimular el cerebro de los científicos conteniendo el café que se toman.

Cuando productos de plástico como guantes, pajitas, botellas o pipetas se rompen luego de ser desechados, su tamaño se reduce a tal punto que puede ser ingerible incluso por medio del aire y el agua. Esto  ha dado lugar al término de contaminación por microplásticos, cuyas micropartículas ya se han encontrado en animales marinos, en el agua que tomamos y en las heces humanas.

De hecho, algunos reportes hablan de que en las cadenas montañosas de los EE. UU. y Francia se han encontrado microplásticos bajo la lluvia, y en una isla de Portugal se han encontrado costras de plástico en las rocas.

¿Por qué la ciencia usa tanto plástico?

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Muchos de los recipientes de plástico que se utilizan en los experimentos de los laboratorios, o para almacenar muestras, no pueden reusarse porque quedan contaminados y pueden alterar los resultados de próximas pruebas.

El problema con los plásticos de laboratorio radica en la alta contaminación con materia biológica o química, que inhabilita ciertos materiales para su uso seguro posterior. Antes de lanzarlos a la basura, estos se colocan en bolsas y se esterilizan por medio de un proceso de esterilización que consume grandes cantidades de agua y energía.

Ahora bien, David Kuntin, un investigador biomédico de la Universidad de York, considera que no todos los desechos plásticos están demasiado contaminados para ser reciclados. Propone que en lugar de simplemente clasificarlos como peligrosos, se hiciera una auditoría para ver cuáles podría descontaminarse para poder volver a utilizarlos.

“La contaminación con la que tratamos es probablemente menos peligrosa que una lata mohosa de frijoles que podría tener en su reciclaje después de algunas semanas”, dice Kuntin.

Las medidas para solventarlo

Ya varias universidades y los centros de investigación se han percatado de su gran contribución con el problema de contaminación, y algunos ya han empezado a tomar acciones para reducirla.

A principios de la década de 2000, Lucy Gilliam era microbióloga molecular en Hertfordshire, pero actualmente trabaja en Bruselas en política de transporte ambiental. Se consideraba a sí misma como “super usuaria”  de pipetas de filtro de plástico ultra esterilizadas que solo podían usarse una vez. Pero dejó su carrera como investigadora y se comprometió a reducir su uso de plásticos de un solo uso.

La University College de Londres (UCL) también tomó una decisión similar planteándose la meta para 2024. De esta forma, se espera eliminar las tazas de café desechables del campus y una gran cantidad de equipo científico similar muy cotidiano en la actualidad.

¿Es posible vivir sin plástico en nuestro día a día?

Reduciendo los desechos de plástico en la ciencia

Pero además de lavar latas de frijoles antes de colocarlas en el contenedor de reciclaje, han surgido otras formas de descontaminar sus desechos de laboratorio. Fue así como surgió una “estación de descontaminación” que consiste en un remojo de 24 horas en un desinefectante de alto nivel, luego de lo cual se hace un enjuague para la descontaminación química final.

También se han aplicado mejores criterios para la adquisición de plásticos, seleccionando de manera estratégica aquellos con mayor probabilidad de reciclar. De esta forma, se ha reducido el plástico que desechaban en en aproximadamente una tonelada al año.

“Son 20 trabajadores, 20 de nosotros”, comentó Kuntin intentando resaltar el hecho de que pocas personas pueden generar cantidades de desechos. “Utilizamos una tonelada de plástico que podemos reciclar”.

“Creo que como científicos, debemos ser responsables de lo que estamos haciendo. No menos importante porque están gastando dinero público. No se puede, con la conciencia limpia, simplemente usar una tonelada de plástico”.

La ciencia consume mucha energía

Pero el plástico es tan solo una parte del problema. También se ha confirmado que los equipos necesarios para realizar los estudios científicos consumen grandes cantidades de energía.

Los investigadores de la Universidad de Bristol, por ejemplo, han establecido esquemas para la reducción de los desechos de plástico no reciclable, pero también para reducir el consumo de energía.

“Tenemos muchos congeladores ULT, congeladores de temperatura ultrabaja”, dice la técnica Georgina Mortimer. Estos pueden consumir tanta energía como una casa, según Martin Farley, quien ocupó el primer puesto de sostenibilidad de laboratorio en el Reino Unido, en la Universidad de Edimburgo en 2013.

Mortimer explica que los congeladores “tienen miles, miles de muestras que datan de más de 20 años. Hemos estado descubriendo cuáles son en realidad, si todavía son utilizables, consolidando el espacio”.

De esta forma, no solo han logrado ahorrar energía y dinero, sino también hacer más amena la experiencia con los equipos. Muchas veces la variedad de muestras puede ralentizar los procesos de investigación, y ahora les es más fácil acceder a ellas.

De modo que las acciones ambientalistas no solo deben ser aplicadas por los ciudadanos comunes y las grandes empresas. Los centros de investigación, los laboratorios y las universidades deben unirse al equipo.

Referencia:

Can science break its plastic addiction? https://mosaicscience.com/story/science-research-plastic-single-use-sustainability-lab-waste-environment-gloves/

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