Se sabe que los comportamientos más simples de un animal individual, incluso su mera presencia, producen información sensorial que está públicamente disponible para los individuos circundantes.

Aunque por mucho tiempo esa “información social” ha sido un tema estudio, la evidencia reciente indica que el uso de tal información se extiende mucho más allá de la señalización intencional, y parece ser un fenómeno general en los individuos que cohabitan en un paisaje y comparten necesidades.

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Alertando la amenaza

Tal vez la necesidad individual mejor estudiada y más común que se ve reforzada por la información social es la de evitar a los depredadores.

Está rigurosamente demostrado que las llamadas de alarma advierten de los depredadores que se acercan. Las posturas, movimientos evasivos o el uso de un espacio libre de depredadores, inadvertidamente proporcionan información sobre la proximidad de las amenazas.

Algunos animales salvajes como gacelas, ñus o cebras se dan cuenta de la presencia de un depredador al ver cómo otras especies en sus alrededores reaccionan.

Dado que la información social suele mejorar la aptitud de los individuos que la reciben, y que cualquiera que conforma una población puede recibir repetidamente tales beneficios, la información social podría afectar a la dinámica de las poblaciones.

En esta línea, los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Davis (UC Davis), sugieren que las conexiones sociales entre animales, incluidos los que pertenecen a especies competidoras, juegan un papel mucho más importante en la ecología de lo que se creía anteriormente.

Los investigadores evidenciaron que algunos animales salvajes como gacelas, ñus o cebras se dan cuenta de la presencia de un depredador, por ejemplo un león, al ver cómo otras especies en sus alrededores reaccionan, utilizando su red social para mantenerse a salvo.

Otro enfoque

Según los investigadores, hasta ahora, los ecologistas se han centrado en la competencia entre especies por alimentos y otros recursos, pero generalmente omitiendo los detalles de la toma de decisiones de los animales y el comportamiento social.

Este estudio es el primero en describir un modelo ecológico que tiene en cuenta este tipo de intercambio de información a corto plazo a nivel de la población.

El modelo reveló que los efectos de este comportamiento a corto plazo son especialmente fuertes a bajas densidades de población.

Los comportamientos más simples de un animal individual producen información sensorial para los individuos circundantes.

Eso se debe a que, explican los autores, cuando el número de animales de una especie que vive en una región específica es alto, la competencia entre especies es una influencia más fuerte para su comportamiento general.

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La nueva teoría podría aclarar algunos acertijos existentes en ecología. Por ejemplo, ¿cómo coexisten las especies competidoras sin que una expulse a la otra?

En referencia a esta cuestión el investigador Mike A. Gil, afiliado al Departamento de Ciencias y Políticas Ambientales, al Centro de Biología de la Población de la UC Davis y autor principal del estudio, comentó:

“Un poco de ayuda a través de las interacciones sociales podría ayudar a los ‘amigos’ a llevarse bien”.

Referencia: Social information drives ecological outcomes among competing species, Ecology, 2019. http://dx.doi.org/10.1002/ecy.2835

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