Según la Dra. Casey Cottrill, directora médica del programa de trastornos alimentarios del Hospital Nacional de Niños en Columbus, Ohio, “no hay un peso o índice de masa corporal (IMC) que iguale un trastorno alimentario”.

En esta oportunidad hablaremos de la anorexia atípica, un trastorno alimentario similar a la conocida anorexia. Desde los últimos cinco a 10 años, el número de casos de esta última se ha disparado.

Cuando hablamos de anorexia, por lo general pensamos en privación de comida, laxantes y drásticas pérdidas de peso. Sin embargo, es de notar que cerca de un tercio de los pacientes ingresados en hospitales para el tratamiento de anorexia tienen un peso normal.

A pesar de ello, tanto los casos típicos como los atípicos presentan los mismos signos de desnutrición, pero lo más preocupante es que los pacientes de peso normal o superior al promedio pueden sufrir mucho más antes de que se les diagnostique el trastorno.

Lo curioso es que antes se pensaba que estos casos eran menos graves que los típicos, una creencia que ha sido abolida por una nueva investigación publicada en revista Pediatrics. En esta, los autores explican que demuestra que ambos presentan los mismos signos de desnutrición, y que los casos atípicos, tanto de adolescentes como de adultos, corren también el riesgo de sufrir enfermedades potencialmente mortales, incluso teniendo un peso dentro de un rango normal.

“Los pacientes con anorexia atípica están igual de enfermos médicamente, pero pueden estar aún más enfermos, psicológicamente”, dijo el Dr. Neville Golden, profesor de pediatría en la Escuela de Medicina de Stanford y coautor del nuevo estudio.

Comparando anorexia tradicional y anorexia atípica

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Al compararar los pacientes anoréxicos con peso bajo para su edad y estatura con los de peso normal encontraron los mismos signos de desnutrición.

Un equipo de investigadores decidió determinar si el peso es un factor influyente en el pronóstico de los pacientes anoréxicos, por lo que reunieron a una cantidad robusta de adolescentes diagnosticados con la enfermedad pero con un peso normal hasta la fecha.

Entonces compararon los pesos actuales, las historias de pérdida de peso y los signos vitales de 50 adolescentes y adultos jóvenes con anorexia atípica con 66 pacientes con anorexia tradicional cuyo peso cayó por debajo del 85 por ciento de lo que se esperaría para su altura y edad. Las edades iban entre 12 y 24 años, y más del 90 por ciento de las participantes eran mujeres.

Al analizar la información recolectada encontraron que independientemente del peso de los participantes al momento de ser ingresados, aquellos que habían experimentado pérdidas de peso más dramáticas parecían estar más gravemente enfermos.

Frecuencias cardíacas peligrosamente bajas

Y es que este trastorno alimentario hace a los pacientes más propensos a paro cardíaco, degradación ósea e incluso la muerte. Aquellos que perdieron una gran cantidad de peso rápido, mostraron frecuencias cardíacas más bajas.

De hecho, por cada aumento del 2 por ciento en la tasa de pérdida de peso por mes, la frecuencia cardíaca de los pacientes medía 1 latido por minuto más lento durante su ingreso al hospital.

Según la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación (NEDA), una nutrición deficiente deja al corazón con muy poco combustible para bombear de manera adecuadamente la sangre al cuerpo, lo que ocasiona una frecuencia cardíaca peligrosamente baja que puede terminar en insuficiencia cardíaca completa. Al mismo tiempo, el cuerpo empieza a descomponer el tejido cardíaco para obtener la energía necesaria para seguir funcionando.

El mismo riesgo de padecer otras enfermedades

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La frecuencia cardíaca era peligrosamente baja tanto en pacientes con anorexia típica como en aquellos con anorexia atípica.

Tanto los pacientes con anorexia atípica y típica mostraron caídas similares en otros aspectos de su salud. Ambos grupos presentaron presión arterial peligrosamente baja  y experimentaban mareos tan solo por pasar de estar acostados a estar sentados o ponerse de pie.

Así también presentaron deficiencias en electrolitos clave para el funcionamiento del corazón y demás órganos vitales como el potasio, el fósforo y el magnesio. Esta deficiencia fue mucho más notable en los pacientes que habían perdido más peso, o que estuvieron perdiendo peso durante un período prolongado.

Todas las pacientes femeninas afectadas que habían comenzado a menstruar dejaron de tener períodos regulares, esto a causa de que la falta de nutrientes impedía que su cuerpo produjera suficiente estrógeno para mantener los ciclos normales. Esto a su vez afectaba la absorción de calcio en los huesos durante la pubertad.

Además del peso, ¿qué diferencia la anorexia atípica de la típica?

A pesar de presentar los mismos niveles de enfermedad, los grupos de pacientes con anorexia atípica se diferenciaban de los tradicionales no solo en el peso, sino en la gravedad de su psicopatología del trastorno alimentario.

Al responder un cuestionario diseñado para medir la gravedad a nivel psicológico, los pacientes con anorexia atípica obtuvieron los peores resultados, lo que sugiere que estos pueden estar más obsesionados con perder peso, restringir su consumo de alimentos y quemar calorías que las personas con anorexia típica. De hecho, estos parecían “muy temerosos de volver a su peso original”.

Los resultados indican que el peso de un paciente anoréxico no es un predictor de la gravedad de su situación. De hecho, es un factor irrelevante en comparación con la gran cantidad de peso que pierden los pacientes en el transcurso de su enfermedad.

Referencia:

Health consequences. https://www.nationaleatingdisorders.org/health-consequences

Weight Loss and Illness Severity in Adolescents With Atypical Anorexia Nervosa. https://pediatrics.aappublications.org/content/early/2019/11/04/peds.2019-2339