Aunque vemos a muchas personas mayores sonrientes y activas en las calles, no se puede negar que ni el cuerpo ni la mente de estas son sustancialmente diferentes que años atrás.

Todas nuestras vivencias dejan huella, las cuales se exhiben o generan otras conforme vamos llegando a la vejez. Así pues nuestro cuerpo se ve desgastado por el uso, pero puede que nuestro cerebro y mente también.

En lo referente a esto, ha habido mucha polémica, sobre todo al hablar de la depresión. Y es que algunos consideran que las personas mayores, por todas las experiencias, malas y buenas, que han tenido, son más resistentes a las situaciones desmotivantes de la vida.

Pero otros piensan que la acumulación de experiencias estresantes como la pérdida de familiares y amigos, y tener que vivir con enfermedades crónicas, hace a los ancianos más propensos a sentirse tristes y desarrollar depresión.

Y de hecho, este segundo caso parece ser la tendencia. La evidencia de ello la presenta un estudio publicado en Acta Psychiatrica Scandinavica a finales de septiembre, cuyos hallazgos sugieren una alta probabilidad de problemas de depresión en las personas mayores, y de que estas los mantengan con el paso del tiempo.

Solo 5 por ciento sufrió depresión en el seguimiento

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La mayoría de los participantes se mostró resistente a las vivencias cotidianas en la vejez, pero 5 por ciento mostró síntomas depresivos, y de estos, 27 por ciento mostró recaídas.

Un equipo de investigadores del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) tomó una muestra de más de 40.000 personas mayores de 65 años, procedentes de 11 cohortes de población general de todo el mundo. En esta, se incluyeron individuos de 15 países europeos, entre estos España, y de Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, y México.

A los participantes se les encuestó sobre aspectos sociodemográficos, problemas de salud y factores socioemocionales, como su estilo de vida y síntomas depresivos durante un período de seguimiento de 18 años.

Entonces procedieron a analizar los datos recolectados aplicando un método estadístico robusto, y encontraron que cerca del 5 por ciento de los participantes mostraron al menos un episodio depresivo. Dentro de estos, existía un 27 por ciento de probabilidad de que el episodio se repitiera en un momento posterior dentro del periodo de seguimiento, que rondó los dos años en una de cada cuatro personas evaluadas.

“En otras palabras, en uno de cada cuatro personas con un episodio depresivo este persistía en el siguiente momento de seguimiento”, escriben los autores en su publicación.

A pesar de ello, los resultados indican que la mayor parte de las personas mayores demuestran resistencia ante las vivencias cotidianas y no necesariamente reaccionan con síntomas de depresión elevados.

Factores predictivos de depresión en la vejez

Ahora bien, aun cuando se observara una amplia resistencia entre las personas mayores, algunas mostraron síntomas depresivos que se repitieron durante la investigación. Sabemos que la depresión puede tener causas muy diversas, y que existen altas probabilidades de recaída, así que dicho hallazgo no es en realidad inesperado.

Pero lo que llama la atención es que entre los factores predictivos para detectar la depresión en la tercera edad destacó la soledad, seguida por los problemas de sueño y la fatiga crónica. Después estuvieron eventos altamente estresantes como enviudar, el cual figuró como una causa de síntomas depresivos elevados, más no como un factor predictivo de la persistencia de los mismos.

De cualquier forma, los hallazgos son de gran utilidad para la investigación centrada en la tercera edad, referente tanto a salud física como a mental, y tal como indican los autores en el documento:

“Este trabajo presenta importantes implicaciones para desarrollar propuestas terapéuticas hacia factores específicos, como soledad, problemas de sueño, etc., que pueden ser modificables y que lleven a reducir y eliminar la sintomatología depresiva en la edad anciana”.

Aunque son pocos casos, merecen también atención, y es por ello que también debe abogarse por una mayor concienciación para el desarrollo y aplicación de estrategias eficientes para lidiar con la soledad, dado su impacto negativo evidente en estos resultados.

Referencia:

Stability of clinically relevant depression symptoms in old age across 11 cohorts: A multi-state study. Acta Psychiatr Scand. doi: 10.1111/acps.13107