Cuando una empresa nace y empieza a operar, uno de los factores más influyentes en su éxito es la eficiencia de su equipo. Es por ello que existen departamentos como Recursos Humanos encargados de la captación de personal, la realización de dinámicas que motiven a los ya contratados, la evaluación de su desempeño y la resolución de problemas entre los integrantes.

Ahora bien, mucho se ha hablado de lo que es un trabajador eficiente. Entre los requisitos está la entrega del trabajo a tiempo y con la mayor calidad posible, sin embargo, hay otros factores que pueden influir en su convivencia dentro de la empresa. En este sentido, muchas de estas aplican pruebas de personalidad para determinar si un determinado perfil encaja con las vacantes disponibles.

Un estudio publicado meses atrás reveló, por ejemplo, que los gerentes con mayor inteligencia emocional resultaban menos eficientes que aquellos con menos, ya que la empatía que los caracteriza se vuelve contraproducente para los intereses de la empresa.

También hablamos de una investigación que reveló que la pasión tampoco es el rasgo más acertado para llegar a ser el mejor trabajador, pues al notar el nivel de entrega y compromiso, los jefes suelen atiborrar a estos perfiles con mucho trabajo, lo cual termina agotándolos y haciéndolos sentir frustrados. ¿Entonces cuál es la fórmula para ser un buen trabajador?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto ha abordado este tema, y los hallazgos de su proyecto sugieren que la conciencia es, entre los cinco rasgos de la personalidad, el que más destacaba al predecir el rendimiento de las personas en una gran variedad de entornos laborales.

“La conciencia es el predictor más potente y no cognitivo del rendimiento en el lugar de trabajo “, afirmó Michael Wilmot, un investigador postdoctoral del departamento de administración de la Universidad de Toronto Scarborough (UTSC) y líder de este estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La conciencia y su relación con variables inherentes al trabajo

Ya se sabía por estudios previos que la conciencia tenía algo de protagonismo en el entorno laboral, pero aún hay muchos vacíos en torno a su función dentro de los mismos y si su relación con el desempeño de los trabajadores difiere entre las diferentes profesiones.

En esta oportunidad, se consideraron 175 variables que relacionan la conciencia con el trabajo, como la motivación y los valores, el bienestar emocional, la contraproductividad y el rendimiento.

Para estudiarlas, los investigadores tomaron datos de 92 metanálisis que incluyeron estudios realizados en diferentes países, en sectores ocupacionales y momentos profesionales diferentes, considerando también factores como la educación, la solicitud de empleo y las evaluaciones en el trabajo.

Y el análisis de toda esta información arrojó que las personas con un alto nivel de conciencia tienden a estar mejor orientadas en el cumplimiento de sus objetivos. Por esta razón, tratan de ser más confiables y eficientes, y tratan de trabajar bien en conjunto con otros para lograr objetivos compartidos.

La conciencia como un predictor de éxito

La conciencia, definida como un rasgo de la personalidad, supone una persona trabajadora, ordenada, responsable para con los demás, practicante del autocontrol y respetuosa de las reglas.

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Las empresas suelen aplicar pruebas de personalidad para conocer el perfil de sus posibles trabajadores, pero en ellas deberían incluir aspectos que evalúen la consciencia entre los postulados.

Pero los investigadores la han resaltado como un rasgo mucho más fuerte entre todas las variables relacionadas con el trabajo en comparación con otros rasgos de la personalidad bien valorados como la extroversión. Ambas funcionan como predictoras del éxito de un individuo, sin embargo, la conciencia parece reflejar más, según Wilmot.

“Una de las cosas más interesantes es que predice una ausencia de contraproductividad realmente bien. Las personas con mayor conciencia simplemente no participan en ese tipo de comportamientos destructivos y perjudiciales”.

Sí, funciona como elemento protector hacia los malos hábitos, y también impulsor hacia el cumplimiento de nuestros objetivos. Y en este orden de ideas, ya algunas investigaciones la han catalogado como un factor predictor de resultados positivos en diferentes ámbitos de la vida: el rendimiento académico,el rendimiento laboral, la estabilidad matrimonial y el bienestar, e incluso la salud física y la mortalidad.

La conciencia no es tan buena para trabajos complejos

Aunque también se observó que a pesar de ser un buen factor predictivo del éxito en varias ocupaciones, hay una excepción: la conciencia parece ser un rasgo más débil en cuanto al éxito en trabajos de alta complejidad.

En este sentido, Wilmot sugiere que además de la conciencia, se deben considerar otras características específicas para los trabajos complejos, de modo que puedan complementar la función de esta en el éxito del individuo.

“Será importante que las organizaciones consideren otras medidas, como las medidas de capacidad cognitiva u otras medidas de personalidad como la apertura para pronosticar mejor el rendimiento en trabajos más complejos”.

Pero sin lugar a dudas, más allá de valorar los rasgos más superficiales y comúnmente observados en los individuos, los investigadores recomiendan a las empresas comprender el papel de la conciencia, e incluirla en sus evaluaciones de personalidad.

Referencia:

A century of research on conscientiousness at work. DOI: 10.1073/pnas.1908430116